— Ya veo... lo siento mucho, Yuki.
Sabiendo eso imaginaba que la muchacha podía llegar a sentirse muy sola. Demasiado sola. O por lo menos podía suponerlo dada su propia experiencia.
Miro hacia arriba, pero a diferencia de la otra, Vivianne no vio absolutamente nada, sólo
el extenso cielo nocturno.
— Mi madre murió hace mucho y mi padre está muy enfermo. Temo que se reúna con ella demasiado pronto.
No estaba preparada para pasar por ese tipo de conflicto personal, tampoco dispuesta. Y con esa idea se aferra a su farolillo.
— Todos los años
— La verdad es que las comparativas entre diferencias y similitudes es cosa de estudio. Resulta muy fascinante.
La idea de que todos podían compartir un origen en común le encantaba, pero no sabía cómo ponerlo en palabras.
Al fin y al cabo su rama es la de medicina.
La palmadita le consuela un poquito, mirando en dirección a Noel con una sonrisa algo temblorosa. Le gustaría llorar, pero sabe que justo en estos momentos debe mantenerse fuerte.
— Noel... buenas noches a ti también.
Cabecea luego. Noibat también recibe al chico entre
Principalmente porque no era algo que necesariamente tuviera que ocultar.
— ¿Hay alguien a quien eches de menos, Yuki? Yo sí. Esta celebración me recuerda lo que me falta. Es molesto.
Encendía el farolillo en sus manos en lo que él Noibat, tras aquél salido suyo, trataba de medio animar a la joven estudiante.
Ella lo acepta, y con ello atiende a Yukina, quién a ambos se acerca. Oh, no le gusta esa cara de preocupación.
— Hm... no demasiado.
Fue honesta.
— Noelani, buenas.~
Recuerda haber hablado poco con aquella compañera... ya fuera por mala suerte o porque pertenecían a casas distintas. En cualquier caso se ha acercado a ella.
Vamos Vivi, hay que poner buena cara.
— ¿Es tu primera vez?
Ha tomado su farolillo... y va con su Noibat, pues el resto se negó a salir de sus pokeball. Awn, que mal día.
— Ay... tenía que haberme quedado en casa.
Ay, le está llegando una llama importante ahora... Tendrá que retirarse, muy a su pesar, ahora que las cosas se han calmado.
Pero no se va sin antes dejarle un beso plantado en la mejilla a Yuki. Ya se verán más tarde.
maestro.
— Todo debería estar bien... eso creo. La profesora Cassandra no me ha respondido, pero sí el resto de compañeros.
Deja en claro con un cabeceo y, después, mira hacia arriba.
— ¡Ah, mirad! ¡El eclipse!
Ha dejado un mensaje... varios, en realidad, pero las respuestas no son inmediatas incluso si se queda mirando la pantalla eternamente.
En cualquier caso ha suspirado de alivio... por lo que sea, volviendo a guardar si teléfono para unirse a la charla entre estudiantes y
y busca el contacto de la profesora Cassandra al haber escuchado a Ryouga de fondo. ¡Yukina puede hablar con él mientras tanto!
Ah, le gustaría poder tener el contacto de otros maestros.
Cassandra tienes un pokewhatsapp.
Viendo que el teléfono de Yukina no estaba disponible, se aferró con fuerza al de su propiedad, al igual que arrugó un poco los morros, probablemente por los nervios.
Sin embargo había que hacer algo, incluso si existían dudas al respecto. Por ello es que prende su Rotom
!!!!
— ¡Reeeenkun! ¡Aquí estamos bien!
Lo rápido que se ha asomado para buscar al chaval con la mirada, por Arceus.
Levanta el brazo.
— ¿Tú estás bieeeen?
llamamos a los profesores? Quizás ellos sepan qué está pasando o estén con los demás.
Concluye la castaña, mirada pegando en la pantalla apagada. El contacto de Yukina le tranquiliza de alguna forma... pero siente que no es suficiente.
Le va a estallar el corazón, ay.
De brazos cruzados intenta hacerse a una idea de la posible situación que se estuviera llevando a cabo en la lejanía... sí, esperaba que todos estuvieran bien.
Miraría después a Yukina mientras se hacía con el Rotom de su mochila.
— Podemos intentar contactarles... ¿Y si