Cada vez que muere una Madre de Plaza de Mayo, se apaga una parte de la memoria viva de nuestro país. Se van sin haber recibido toda la justicia que merecían, y nos dejan la responsabilidad de no olvidar y seguir luchando por la verdad.
Taty era un ejemplo de lucha que va quedar por siempre en nuestra memoria.
Es muy angustiante perder tantas referentes, nos estamos quedando huérfanos.
Esto deja una pregunta: qué hacemos cuando empiezan a faltar quienes sostuvieron tanto la memoria colectiva. Tal vez la única respuesta posible sea hacernos cargo de continuarla. Hasta siempre, Taty.