me gustan las personas que sienten mucho, pero que también son capaces de comunicar y compartir lo que sienten. No me seduce una intensidad insensible y hermética, sino aquella que teje una sensibilidad accesible y expresiva.
me es imposible sacarme de la mente estas palabras de Vargas Llosa: «a veces me pregunto si fui más feliz cuando no sabía que lo era. cuando correr descalzo por el patio era un acto de libertad y el mundo entero cabía en la risa de mi madre desde la cocina»