— Uh eso debe ser terrible, ¿pica? — Ladeó el rostro.— A mi en lo personal me resuelta desagradable al tacto.
Asume con esa declaración que todos los malvaviscos que haga, de ahora en adelante, se los va a dar a él.
— Le entiendo perfectamente. Un chico de buen gusto tu novio.
— A veces hay que correr riesgos tontillos. — Bromea.— Déjalo en el plato si te da cosa.
Se giró levemente para mirarla de nuevo tras oír “terapia”. Juraría que no había dicho nada sobre eso.
— ¿Qué? Hablaba de recuperación de examen. Otra broma. No de terapia.
Va a pasar se puntillas el primer comentario y asume que igual ha sufrido una insolación.
— O sea, que mi deducción estaba bien hecha. — Se lo autoreconoce.— Espero que os vaya muy bien. Pareces muy contenta.
Movió el palo de vuelta a la fogata tras añadir una nueva pieza.
— Voy a tener que ir a recuperación. — Se encogió levemente.— No sé. Pero está bien, no han matado a nadie aún.
— No entendí esa lógica, pero diré que sí.
Siente que la conversación se va un poco de su zona de confort. Quizás esta remando de más.
— ¿Lo tiene? — Arrugó el ceño.— Supongo que hice conexión porque hablabas de la Reina de Corazones.
— Sí, concuerdo. La playa es algo rara...
Mueve el palo del fuego a Loir, por si quiere coger la nube antes de que la deje por ahí.
— ¿Quieres que te de otra para Brennan?
—Soy atrevida, Vilhelm, claro que me queda bien —asiente, super convencida; ya era cabezona, pero hoy peor. —Ah, claro. ¿La conoces? ¿Cómo sabes que tiene el pelo rojo?
— Es un color atrevido, no te queda mal igual. — Se encogió levemente de hombros, algo confundido por la conversación que estaban teniendo.— Supongo que ahora vais matching. Muy aesthetic.
— Me alegra que lo estés pasando bien. Ciertamente parece que tienes una cama muy cómoda. — Bromea levemente.— Y mucha comida. Un buen día para ti amigo.
— ¿El tinte puede hacer eso?
No puede evitar alzar una ceja cuando la escucha. Una cosa era verla en una sintonía diferente y con un look nuevo. Otra que soltase algo como aquello de la nada.
— ¿Tú qué?