El feminismo existe porque los derechos de los hombres son universales, mientras los de las mujeres dependen de la religión, la geografía y las legislaturas que existan en donde viven.
Se reúnen Donald Trump con Xi Jinping, pero aquí en Colombia no son capaces de reunirse De la Espriella con Petro. Absurdo.
Y se atreven a decir que no es Show.
Sí, porque ya ganaron. Y esa fue solo una de las formas en las que intervinieron en nuestras elecciones presidenciales: intimidando a los adversarios políticos del candidato que Trump quería (y necesitaba) que llegara al poder.
No es cierto que hay una donación https://t.co/7hC3cl0hhV para el empalme
Lo que ha dicho el BID es que quedan 60 millones de dólares disponibles para financiar los diferentes programas que mi gobierno y gobiernos anteriores habían adelantado con el BID
Morales no es investigadora, ni científica, ni conoce el sector Educación. Es una politica de siempre, enemiga de los derechos de las mujeres y LGBT reconocidos por la Corte Constitucional.
Hoy @ABDELAESPRIELLA le declara la guerra al carácter laico de la educación, a la libertad de cátedra, a la autonomía escolar y al derecho a la libre asociación de docentes.
¡Otra ex embajadora de Duque en el Gobno de ADLE!
La Educación no es un botín para repartir a CIERTAS iglesias que le pusieron votos Sr. De la Espriella.
Denunciar la corrupción no es “fuego amigo”. Es lealtad a la Constitución, a las leyes y a los colombianos. Vamos a seguir fracasando como Estado hasta que dejemos atrás la idea de que la lealtad política exige lealtad mafiosa.
Imagínense que @IvanCepedaCast:
-Se hubiese gastado 60 millones de dólares en un empalme.
-Hubiese puesto a una bachiller a liderar el empalme.
- Se la pasará bebiendo aguardiente.
-Y hubiese llegado en 20 camionetas al lugar del empalme.
Hoy los medios tradicionales estarían pidiendo la guillotina para Cepeda pero como es el títere de Trump, todos callados.
País de hipócritas!
Le voté a Cepeda. Y precisamente por eso escribo esto.
La desobediencia civil es una herramienta legítima y reconocida por la Corte. No es ese el punto. Me distancio, con mucha claridad, de todo pronunciamiento que condicione la legitimidad de la elección de De la Espriella.
A uno le puede parecer un pésimo proyecto, que lo es, pero uno juega con las reglas de la democracia. ¿Que es inconveniente la doble nacionalidad? Creo que sí lo es. Pero el CNE ya negó la revocatoria de la inscripción de la candidatura, y uno esperaría que se surtan las demandas a las que haya lugar y que sea la Corte Constitucional la que tenga la última palabra.
Mi principal preocupación, además, es otra: ¿cómo se ve, en la práctica, desconocer la autoridad? Lo pregunto porque lo viví. En Papiros, el peaje, nuestro ejercicio de desobediencia civil conducía a una acción concreta: no pagar y liberar la vía del cobro. Esa acción la hizo, desde la ciudadanía, hasta un Ministro de Transporte de Petro. No estoy diciendo que este evento sea comparable, estoy diciendo que la desobediencia requiere de acciones concretas.
La pregunta abierta, entonces, es: ¿cuáles serían las acciones concretas de dicha desobediencia civil? ¿Cómo se materializa no reconocer la autoridad de una persona que, legítimamente, tendrá el control del monopolio del uso de la fuerza?
Y la pregunta que más me pesa: en una sociedad tan fragmentada como la nuestra, ¿ese llamado no será conducente a una represión y a una violencia que, estimo, es irresponsable promover?
Si mi apuesta es por la vida, y lo es, y por eso voté por Cepeda, me parece que un llamado a la desobediencia civil, en este punto y en este contexto, con una historia de violencia política tan latente y, si se quiere, tan reciente, aun siendo pacífico, expone el cuerpo de las personas que salgan a sostener determinadas acciones. Y eso, hoy, no me parece un riesgo menor.
En todo momento, desde que conocimos el preconteo, he dicho: a aceptar los resultados, a hacer oposición, pero a aceptar las reglas de la democracia. Y en ello me sostengo.
Carolina tiene un punto pero no la logra del todo.
Usemos la mayéutica de nuevo, Carolina, intente responder:
¿Qué tan agudas deben ser las circunstancias actuales como para que académicos y artistas que nunca habían hablado de política sientan la necesidad de hacerlo ahora?