Recién, como todos los lunes, fui al gimnasio con un amigo hincha de Racing y, obviamente, terminamos hablando del partido.
¿Saben qué me dijo?
- “Marcone pudo haber sido un buen 5, pero está muy viejo, se nota que no puede jugar más, no se puede mover”.
- “Montiel es un cabeza”.
- “Arrayago es muy, muy bueno”.
- “Rey es un desastre”.
Sacando lo de Montiel, que si bien puede tener algo de cierto, no creo que merezca destacarse, de todas las otras cosas se da cuenta TODO EL MUNDO menos los hinchas de Independiente.
Es increíble cómo desde afuera se ven con tanta claridad problemas que muchos de nuestros propios hinchas siguen justificando.
Iván Marcone y Rodrigo Rey no pueden seguir formando parte del equipo.
Cualquier equipo más o menos normal se lo llevaba puesto a este Racing. Cualquier equipo menos este Independiente, lleno de mediopelos y de jugadores verdes.
Regalamos un tiempo porque nos dirige un tipo que lo representa el socio del secretario general del club. No es ni un pasante, ni un burro, ni nada. Es lisa y llanamente el negociado más obvio del mundo.
Ellos ni siquiera están jugando el clásico de sus vidas, eh. No nos comamos ese verso. Están jugando como cualquier jugador profesional en un partido más o menos importante, lo cual hace que sea aún más vergonzoso el tema.
Imposible jugar sin mediocampo. El 5 y el 10 son invisibles y el 8 está sobrepasado por la situación desde el primer error. Después del segundo, vino el gol de ellos. No se puede salir a jugar un clásico con tan pocas ganas de ganar.
Teníamos al goleador del fútbol argentino y se cansaron de putearlo. Ahora hay que fumarnos al Chimy Ávila, que no está ni para torneo de penales de TikTok.
🎙 Filipe Luis: “Voy a abrir el corazón y hablar del mayor arrepentimiento de mi carrera. Si hay algo de lo que me arrepiento de haber hecho y me gustaría retroceder en el tiempo y no hacerlo, fue contra Di María. Llegué al Atlético, íbamos a jugar contra el Real Madrid y Agüero me dijo: ‘Filipe, si te acercas a él, se perderá, se irá del partido. En la primera, háblale de su esposa’. Y llegué y le dije: ‘Tu esposa no se qué’. Lo maldije, pronuncié el nombre de su mujer... Y ahí me miró, estaba cabizbajo, le gané todo el partido. Y él realmente no tuvo un buen partido. Llegué a casa y me arrepentí mucho... Di María, lo siento de verdad, hoy te pido perdón”.