¿Acá también van a justificarla y hacerle mil videos de TikTok para decir que tiene depresión y psicosis, que por eso le vertía cera caliente a sus niñas y que ella es la verdadera víctima?
La decadencia. La mirada perdida. No hay nada ahí.
Un día fue una niña pequeña con toda una vida por delante. Ahora ya no queda nada de esa chica dulce y soñadora que una vez fuera.
Podría haber tenido una vida increíble, pero se ha conformado con ser deslechadora audiovisual.