Quiero llorar porque me da la gana
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado.
— Federico García Lorca
La gente dice que te olvide, que
no vas a volver, y cómo olvidarte.
Si ellos nunca te escucharon reír
como lo hacías conmigo.
Ellos no te besaron bajo la lluvia,
ni saben lo que se siente ver llover
sin ti.
Ellos no se han enamorado como
se enamoran los idiotas, como yo.