Se robaron el cadáver de Evita porque creían que escondía algún poder secreto que le concedia ese amor en el pueblo que para ellos era imposible de obtener.
Han pasado más de 70 años y siguen sin entender el poder del amor, no entienden todavía como es que su tarjeta no paga eso.
Qué decir.
Conocí al Indio en 1984. Fui a hacerle una entrevista a Los Redondos (también estaban Skay y la Negra Poli) para El Porteño. Enrique Symns me había hecho el contacto. Era un sábado a eso de las 7 de la tarde. Llegué y la negra Poli me preguntó si prefería fernet puro o cerveza con vodka, los únicos alcoholes que tenían en el departamento.
Así comenzó una amistad que duró unos 6 años (se distanció cuando pasaron a los estadios y la fama absoluta y yo ya no pude seguirles el paso por esa locura; aunque lo vi al Indio a comienzos de este siglo en el Centro porteño, de casualidad -iba muy camuflado pero lo reconocí, lo llamé y nos fuimos a tomar un café- y también vi a Poli y Skay varias veces en Palermo y ellos están igual que en mi recuerdo de hace 40 años).
Esa entrevista (que apareció en el número de diciembre de 1984 en El Porteño) terminó antes de una hora, pero nos quedamos charlando hasta las 8 o 9 de la mañana del domingo. Desde entonces y por varios años nos vimos con mucha frecuencia. Me subí a la camioneta con la que íbamos a los recitales de los amigos (por ejemplo, a ver al pelado Luca en algún show de Sumo).
En 1987 y 1988 llevé a Symns a Fin de Siglo y el Indio venía seguido a la redacción (Vera Land lo entrevistó ahí alguna vez, también escribió una columna, le gustaba lo que hacía El Monstro Punk en la revista).
Los Redonditos de Ricota fueron desde el comienzo una familia "mafiosa" (en el sentido cariñoso, sí, cariñoso del término). Uno entraba ahí y ya era parte de una cofradía, era un mundo que te integraba y te abrazaba y te enloquecía y te enriquecía.
Fueron 6 años vertiginosos de mi vida. Recién pude comprender algo de lo que había pasado ahí cuando me bajé de la furgoneta y miré desde afuera: a pesar de la lucidez descarnada había esperanza. Fue hermoso (mientras duró).
El Indio hablaba como escribía. No es que cada frase fuera como las letras de sus canciones, pero sí que esas frases cotidianas tenían el fraseo, el ritmo de sus poemas. Los neologismos en los que ensamblaba partes del inglés con el castellano estaban en su habla cotidiana, en cada ocurrencia.
El Indio era cariñoso y sonreía. El Indio que yo conocí era esencialmente un hombre bueno, muy dado a sus amigos.
El Indio era un hijo de la educación pública, de las instituciones del siglo XX (su padre había sido jefe de correos en La Plata). Criado en una casa de clase media con los libros que tenían la clase media a mitad del siglo XX y con los sueños de un joven rebelde de los 60: los beatnik (ante todo Kerouac y Burroughs, pero en poesía Ginsberg) y Rimbaud, el eterno joven de la poesía infinita.
Vamos a brillar Indio.
Al menos entre mis lágrimas te veo brillando. Sonriendo feliz de haber transitado el arduo camino a la nada.
Ser mujer es saber que, si algo te pasa van a investigar más tu vida que a quien te hizo daño.
Van a buscar desesperadamente un motivo para culparte de tu propia tragedia.
Porque en esta sociedad, desgraciadamente, una mujer tiene que defenderse incluso después de muerta.
Hola @carolinalosada Claudio Barrelier fue denunciado y desestimaron la denuncia el año pasado. Aquella denuncia debería haber prosperado pero quiénes piensan como vos lo dejaron libre. El femicidio de Agostina podría haberse evitado
#JusticiaPorAgostina#NiunaMenos
Leonardo Favio en una entrevista con la revista La Maga en 1993, hablando de Gatica:
"Cuando cae el gobierno de Perón, que Hugo del Carril va preso, Enrique Muiño va preso y torturado, empezaron a decir que Gatica no estaba en condiciones físicas ni psíquicas para seguir boxeando y que era vergonzoso lo que estaba haciendo en el interior.
En realidad estaba boxeando y ganando todas las peleas por nocaut. Llega a Buenos Aires, le dedica su última pelea a Perón, que estaba en Panamá, lo llevan preso y le quitan la licencia de boxeador.
Tiene que continuar haciendo exhibiciones en las que le cambiaban el rival cada tres rounds. Todo eso lo hundió en el alcoholismo y después le prohibieron hasta hacer exhibiciones.
Termina enfrentando a Karadagian, que le quiebra una pierna, se saca el yeso y termina rengo. No obstante, no vas a encontrar ni una foto en la que Gatica no esté riendo. No lo quebraron nunca, no lo doblaron nunca.
En la carta que le responde a Perón -a través de un amigo porque él era analfabeto y que no lo pongo en la película porque iba a sonar a ficción-, le dice que no necesitaba absolutamente nada, que estaba muy contento trabajando en el restaurante El Abrojito, que le manda muchos saludos y que lo único que quería, como el resto de los argentinos, era que él volviera para poder entrenar nuevamente y ser feliz.".
El gobierno acaba de vaciar por completo Embalse y Chapadmalal. Despiden a todos los trabajadores contratados y pasan a disponibilidad al resto. Desde la creación de las unidades turísticas en los 40, nunca pasó algo así. Entregan lo que es del pueblo para que hagan negocios los mismos de siempre y los Adornis de la vida se lleven su parte.
Por esa cabeza pasan el alquiler, la tarjeta, los servicios, la comida
del perro, el gimnasio y encima el auto empezó a hacer un ruidito
Ahora entiendo esa mirada de mi papá
Un héroe ♥️
Milei se va, pero nos deja una lengua enferma, una lengua que aprendió a llamar gasto a la vida común, déficit al derecho y libertad a la indiferencia.
Milei se va, pero nos deja la sospecha instalada entre los pobres, entre los trabajadores, entre los que deberían reconocerse en la misma miseria social y fueron empujados a disputarse migajas como si cada derecho ajeno fuera una afrenta personal.
Se va, pero nos deja pibes celebrando la humillación de los más indefensos, trabajadores festejando el ajuste sobre otros trabajadores, gente común aplaudiendo la destrucción de lo común con la felicidad oscura de quien cree vengarse de alguien y solo lo hace de sí mismo.
Milei se va, pero nos deja una sociedad a la que lograron arrancarle la vergüenza ante la ignorancia y la brutalidad.
Y esa es la herida mayor: no la que puede corregirse con una partida presupuestaria, con un decreto, una paritaria o una oficina reabierta. La herida mayor es haber convertido la degradación del otro en una pequeña fiesta privada de la propia impotencia.
Milei se va, pero nos deja ese país. Un país donde la palabra comunidad fue empujada al rincón de las cosas prohibidas. Un país donde la motosierra cortó también lazos, memorias, cuidados, pudores, formas elementales de reconocimiento.
Milei se va. También se van los ministros, los voceros, los desreguladores del desprecio, los técnicos de la devastación, los cortesanos de sonrisa limpia y conciencia vacía.
Se van. Algunos se van presos. Pero aunque se vayan, aunque huyan hacia sus usinas de absolución, sus fundaciones, sus guaridas de privilegio y sus relatos de heroísmo fiscal, el daño va a quedarse un tiempo más.
Va a quedarse en la mirada conformista, en la burla ante el sufrimiento. En la costumbre de sospechar del que pide ayuda. En la docilidad con que una parte del país fue convencida de que el despojo de los otros iba a serle redituable.
Milei se va, pero nos deja la tarea más difícil: volver a hacer sensible una sociedad. Volver a enseñar que nadie conquista justicia odiando mejor.
Volver a decir, contra el resentimiento organizado, que el otro no es un gasto, no es una amenaza, no es una carga impositiva. El otro es el lugar donde todavía puede empezar un país.
Tengo un sueño.
Que marchemos los universitarios de hoy, de ayer, de mañana. Y los obreros. Y los desempleados. Y los laburantes en negro y en gris. Y los jubilados. Juntos. Porque sin educación al alcance de todos no hay futuro digno. No hay país.
Nos vemos el 12 de mayo.
Yo a Evita la quise desde que era un nene. Y no porque la conociera, eso está claro. Es más: ni siquiera sabía bien quién era.
La quería porque mi abuela me hablaba de ella con una emoción imposible de disimular. Cada vez que la nombraba, se le iluminaba la cara.
Con el tiempo crecí, aprendí quién fue Evita y lo que significó para millones de argentinos. Entonces confirmé que haberla querido desde chico, aun sin saber bien por qué, estaba bien.
Porque a Evita la aprendí a querer por mi abuela. Por esa felicidad que le dejó grabada para siempre.
Feliz cumpleaños a la abanderada de los humildes.✌️🔥
Necesito llegar a los mil seguidores en ig para seguir trabsmitiebdo las marchas de los jubilados . Recientemente me hackearon y pusieron VLLC ahora tengo nuevo ig siganme asi transmito
Ig @lulamaravilla o rt amigues