Busquen una pareja que tenga mucho que aportar, no hablo de dinero, sino de conocimiento, crecimiento y motivación. Enamórense de quién admiren, de quién los inspire a ser mejores, crecer, viajar, aprender y atreverse a vivir nuevas experiencias.
Imposible leerlo de corrido, sin hacer pausas para secarse los ojos. Me mató Messi, que aunque no le sirva de consuelo ni cerca sabe que tiene a todo un país abrazándolo fuerte.
Las redes sociales nos han hecho creer que las relaciones felices se construyen viajando por el mundo, cenando en restaurantes espectaculares y haciéndose fotos perfectas al atardecer.
Pero una relación no se sostiene durante años gracias a dos semanas en Bali.
La compatibilidad está tremendamente sobrevalorada.
O al menos la idea de compatibilidad que nos han vendido.
Mucha gente cree que una relación funciona porque existe una especie de encaje mágico. Una química especial. Una conexión perfecta.
Todo hombre quiere una mujer que le dé paz. Hasta que se enteran de que esa paz no se exige, se construye. Y todo depende de cómo la trates, de cómo la cuides, de lo que le hagas sentir. Porque ninguna mujer puede ofrecer calma si tú eres su tormenta.