Hay momentos en los que ni siquiera tú sabes cómo te sientes. No estás triste, pero tampoco estás bien; simplemente llevas demasiadas cosas dentro y no encuentras palabras para explicar lo que pasa.
Soy de las personas que valoran lo sencillo y lo genuino. Por eso, gracias por estar, por invitar, por preguntar, por recordar y por acompañar. Hay gestos que parecen pequeños, pero para quién los recibe pueden significarlo todo.