Muchas veces te hablan de la envidia y puedes pensar:
“¿Pero qué me pueden envidiar?”
Y luego te sorprendes de la cantidad de cosas que la gente puede envidiar de ti: cómo eres, tu paz, tu vida, tu felicidad, cómo te quiere la gente, tu gentileza y tu esencia.
Si algo le pido a la vida es dominar el arte de decir que no. Y decirlo siempre con respeto: no puedo, no quiero, no sé, en este momento no estoy disponible, no me hace feliz. Y hacerlo sin culpa, sin miedo, cerrando los ojos y durmiendo en paz.