Nunca me sentí tan mal emocionalmente como me estoy sintiendo últimamente, y si me preguntan cuál es el motivo, les juro que no lo sé. Es una acumulación de cosas que me preocupan, estoy cansada de todo.
No imaginas lo sanador que puede ser para alguien acostumbrado a la incertidumbre, encontrarse con una persona que dice lo que siente y hace lo que dice. A veces, la coherencia y la claridad también son una forma de cuidar.
Últimamente estoy notando que el universo está enamorado de mí, lo noto en como me cuida, como me guía, en como todo se acomoda a mi favor, incluso cuando no entiendo nada.
Yo antes: Quiero ser bonita y próspera, de preferencia CEO antes de los 45.
Yo ahora: Quiero tener un rancho con animalitos, no saber de nadie y vender vacas y huevo.
Le dije a mi terapeuta:
“Siento que se me está acabando el tiempo para construir la vida que quiero.”
Ni siquiera preguntó por qué.
Solo me miró con amabilidad y dijo: