"Sólo en contadísimas ocasiones encontramos a alguien a quien podamos transmitir nuestro estado de ánimo con exactitud, alguien con quien podamos comunicarnos a la perfección. Es casi todo un milagro, o una suerte inesperada, hallar a esa persona".
. -- Haruki Murakami
Hay una paradoja que se repite mucho en la ansiedad: cuanto más se intenta evitar lo que la provoca, más presente acaba estando.
Es decir, el alivio que se siente al escapar de una situación es exactamente lo que mantiene el miedo intacto.
El cerebro aprende de las consecuencias. Si cada vez que aparece una emoción incómoda se hace algo para eliminarla, el cerebro registra esa emoción como una amenaza real e importante. Y coherentemente, la trata como tal.
En fin, que el problema no es solo la ansiedad. Es lo que se hace para no sentirla.
Tu teléfono está enviando datos a Google cada 4.5 minutos.
Pantalla apagada.
Sin tocarlo.
Sin apps abiertas.
Y sí, un estudio revisado por pares lo confirmó.
Aquí tienes 10 ajustes para cortar gran parte del rastreo: