Cuántas veces no escribimos en el aire, como si tuviéramos en la mirada pequeños chorros de tinta y el papel fuera el rostro que deseamos tapiar o acariciar con palabras.
Y si he nacido fue para regresar
a ese fondo oscuro, donde habré de soñar definitivamente.
Yo iré al lugar que merezco. No iré al Cielo
de los cristianos ni tendré mi lugar al lado
del Profeta, que Alláh sea con Él, ni bajaré
a los Infiernos, a la oscura patria donde reina