Ayer se lo veía mal. Pero eso no lo detuvo. En sus últimos días hizo lo q quiso. Se despidió a su modo.
Nombro una mujer como Gobernadora del Vaticano. Se mezcló entre la gente todas las veces q pudo. Apareció de imprevisto vestido de civil. Visitó el lugar donde estará su sepulcro, visitó a los presos, habló de Gaza, le espetó al vice de EE.UU su pensamiento sobre los inmigrantes, asistió a la misa de los enfermos. Mostró en sus últimas horas lo q es la templanza y la resignación.
Lamento q no hayamos valorado este tiempo
precioso q se nos concedió. Rezo por vos Francisco