Cuando por fin aceptas la realidad y comprendes que solo fue una bonita etapa que jamás volverá, entiendes que es momento de seguir adelante, dejar atrás el pasado y aceptar que no puedes pasar el resto de tu vida aferrándote a un recuerdo.
Tranquila, porque tenerme a mí es una maravilla. Nunca pregunté cuánto dinero tienes ni qué podías ofrecerme; pregunté cómo estabas, cómo te había ido y en qué podía ayudarte. Y eso es lo que realmente me define.
Tu karma será verme de lejitos mientras intentas llenar vacíos con personas que no amas y con las que no conectas como lo hacías conmigo y quizás no lo aceptes, pero lo sabes: nadie va a mirarte como yo lo hice, nadie va a entender tus silencios ni tus tormentas como yo las entendí.
Vas a seguir buscando en otros lo que solo encontraste conmigo y vas a seguir sintiendo ese hueco que dejaste crecer por elegir lo fácil en vez de lo real, ese será tu verdadero castigo: darte cuenta demasiado tarde.