A mí me dejas de hablar de la nada y no voy a ir a buscarte. Y eso no significa que no me importes, significa que ya estoy cansada de pedirle a la gente que se quede. Quien quiera estar, que esté y quien se vaya, que no vuelva a joder.
Me da vergüenza admitirlo, pero yo sí necesito que me digan y demuestren cuánto me quieren. Y no, no es sólo por mí, sino que también es por la constante inseguridad que me invade y me hace sentir un estorbo en la vida de todos.