La diferencia entre hacerme enojar y decepcionarme es enorme: el enojo se me pasa, pero la decepción cambia la forma en que te veo. Puedes cruzar una línea que quizá perdone, pero difícilmente vuelva a confíar igual.
Lo expuso como lo que es, un puto malo que logró ser alguien haciéndose el canchero gracias a la impunidad de las redes sociales pero que en persona no es capaz de sostener nada, es muy fácil ser misogino y gracioso en tu cuarto con una cámara