te perdono todo, menos que me hayas vuelto a buscar una y mil veces haciéndome creer que podíamos tener algo cuando en realidad solor volvías para desordenarme la mente.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar
Ningún hombre es perfecto, pero el que se memoriza tus cosas favoritas, es cariñoso, te dedica tiempo, tiene responsabilidad afectiva y te regala flores sin razón esta muy cerca de serlo.
He cambiado de gustos, de planes y hasta de versión de mí misma. Pero hay algo que nunca cambió: mi sueño de casarme, formar una familia y compartir la vida con alguien que también me elija todos los días.