Ni a Zaliasnik ni a esta señora el gobierno le va a hacer absolutamente nada… pero si encuentran alguien vendiendo sopaipillas o tomándose una cerveza fuera del estadio, quieren que se queden sin Pensión Garantizada Universal… #incivilidad
Será la gente la que compensará los 4.400 millones de dólares que anualmente el Gobierno le va a regalar al 2% más rico de Chile, empresarios que a través de la REINTEGRACIÓN además tendrán MAYORES UTILIDADES. No podemos darle la espalda a Chile, no seré CÓMPLICE, voto EN CONTRA!
perdón por mi opinión de extrema izquierda pero creo que esta mal que el presidente alimente a 50 guatones vagos con mi plata mientras le quita el pan de la boca a los niños más vulnerables del país
Hoy en @EM_Inversiones.
Electromovilidad, una decisión sensata basada en evidencia.
Hace poco, un candidato presidencial afirmó que la política de electromovilidad en el transporte público habría sido un error o una decisión motivada por agendas identitarias. Esa lectura ignora la evidencia técnica, económica y sanitaria detrás de una política pública reconocida internacionalmente como modelo replicable y como una oportunidad concreta para la competitividad de Chile.
Esta transformación comenzó con el Plan de Descontaminación de Santiago, que exigió el estándar Euro 6 para el transporte de pasajeros. Esa decisión redujo la brecha de costos entre buses diésel con filtros avanzados y buses eléctricos. Entre 2015 y 2017 se realizaron pilotos para validar la tecnología antes de su implementación masiva: se caminó antes de correr. Luego, en 2019, con datos en mano, el gobierno del Presidente Sebastián Piñera impulsó la primera gran compra de buses eléctricos, consolidando un modelo público-privado ejemplar entre el Ministerio de Transportes, Enel X y los operadores del sistema RED.
Los resultados son claros. Según el Banco Mundial, el costo operacional de los buses eléctricos es aproximadamente 80% menor que el de los diésel, debido al ahorro en combustible y mantención. Cada unidad genera alrededor de US$40.000 en ahorros anuales, y todo esto sin costos adicionales para el Estado: la eficiencia quedó incorporada en los contratos, acelerando la amortización y generando beneficios netos.
Gracias a esta estrategia, Santiago se convirtió en la capital mundial de la electromovilidad fuera de China. El modelo se replicó en Copiapó —la primera ciudad del mundo con transporte público 100% eléctrico— y luego en Rancagua, Valparaíso, Concepción, Coquimbo–La Serena, Temuco, Puerto Montt y Antofagasta. Hoy, Chile cuenta con más de 6.500 buses eléctricos, equivalentes al 55% de la flota nacional.
En 2019, un bus eléctrico costaba cerca de US$100.000 más que uno diésel; hoy esa diferencia ha desaparecido. Aunque el alza de la energía eléctrica redujo los márgenes de ahorro del 80% al 70%, la ecuación sigue siendo favorable. En términos simples: menor costo, mejor servicio y menor contaminación. Pocas políticas públicas logran ese triple beneficio, razón por la cual tres gobiernos de distinto signo han mantenido y profundizado esta política.
Reducir la electromovilidad a una “caricatura ambientalista” es desconocer su racionalidad económica y estratégica. Esta política no solo mejora la calidad del aire y reduce emisiones, sino que también fortalece la demanda global por cobre y litio, posicionando a Chile como actor clave en la transición energética mundial.
Más que desarmar consensos exitosos con discursos simplistas, corresponde defender políticas basadas en evidencia y datos. La electromovilidad en el transporte público chileno no es un capricho ni una moda: es una inversión inteligente, rentable y alineada con el futuro. Lo sensato es profundizarla, no demonizarla.
Existió un tiempo en que la TV chilena realizaba programas culturales donde los protagonistas eran los habitantes autóctonos. Pero hoy la figura principal es un simple personaje que utiliza la cultura de Chile como trampolín para ganar fama y dinero.
"...la mentira no es material para el despegue, sino (y cuando mucho) para la resistencia. José Antonio Kast es el nombre de la desesperación. Y necesita al resto enfermo para gobernar. Menudo líder."
Alberto Mayol
El fatal error de Kast https://t.co/HINVskVNxA de @biobio
Siempre estaré del lado del trabajador, del estudiante, del maestro, del artista, del intelectual y científico. Nunca estaré del lado del gran empresario, del milico cobarde, del fanático religioso, del estúpido ignorante. Por eso soy de izquierda y jamás seré de derecha.
“Caszely”
“Ser ignorante no es dar una opinión, como lo ha hecho Caszely toda su vida, y con bastante lucidez. Ser ignorante es posar de rebelde mientras se repite un discurso aprendido para defender los intereses de algunos mecenas. Ser ignorante es hablar a los gritos para disimular que no se sabe de quién se está hablando.”
“A mí el comunismo nunca me hizo nada,no me llamo negro,no esclavizo a mis abuelos,no me persiguió con capuchas blancas para colgarme,no me prohibió comer en un restaurant,ni me bajo de un bus xq era de blancos,no tengo razón para estar estar en contra de ellos”
Muhammed Ali.