Estoy en un punto de mi vida en que ya no tengo expectativas, tengo exigencias.
Respeta mi tiempo, iguala mi esfuerzo,cumple tu palabra,quiero siempre honestidad.
Me da risa cuando la gente la ve a uno y lo primero que le dice es _uy, tienes una cara_ porque me encantaría decirles que yo tengo espejo en mi casa y sé, también, el tamaño del cansancio que estoy cargando, pero solo me da risa y digo: _y es para toda la vida_.
Un día eres joven y al otro ya no te importa tener siempre la razón, ni discutir para cambiar la opinión a nadie. Sólo te preocupa ser tu mejor versión, tener claros tus límites y rodearte de personas y cosas que te generen paz.