#EnElNombreDeÁbalos | La gestión compartida frente a la decepción selectiva.
Escuchar al presidente en un tono de entretenimiento banalizar una situación tan dolorosa, asumiendo bulos y linchamientos sobre mi persona, mi familia y mi intimidad, me produce una profunda decepción. Si hablamos de decepciones, la lista es larga y compartida.
Es llamativo cómo se defiende con vehemencia la presunción de inocencia de otros y otras, mientras que conmigo se vulneró sistemáticamente desde el primer día incluso sin estar imputado, ignorando las anomalías de una instrucción judicial y mediática de la que no he podido defenderme en una segunda instancia ordinaria. Decepciona que el presidente no diga nada de eso.
A pesar de la extrema dureza de esta situación y del abandono de quienes debieron proteger la verdad, seguiré defendiendo mi honor y manteniendo mi inocencia con la cabeza alta. Sostengo firmemente que en los expedientes de contratación del Ministerio jamás constó adjudicación ni beneficio económico directo conmigo en el caso de las mascarillas. Mi batalla legal no ha terminado y recurriré ante el Tribunal Constitucional, porque la contaminación política no puede sustituir a las garantías fundamentales.
El presidente presume constantemente de una gestión de gobierno cuyos cimientos también contribuí a construir. Fui pionero en hitos que hoy le dan réditos políticos: el primer decreto de vivienda y desahucios, superando resistencias internas que conoce bien; la regulación del sector del taxi; la liberación de peajes de autopistas; el impulso de la alta velocidad; la Estrategia de Movilidad Sostenible frente al reto del cambio climático; los planes de digitalización del transporte y el desarrollo de la Agenda Urbana Española, con protocolos fundamentales para facilitar el acceso a los fondos europeos, entre otras muchas actuaciones. Me tocó gestionar la peor cara de la pandemia y el temporal Filomena. Nadie cuestionó nunca la eficacia de mi labor ministerial, por la que solo recibí felicitaciones de su parte.
Como secretario de organización, asumí un partido roto, recorrí España para cohesionarlo y ejercí de portavoz dando la cara cuando los que hoy hablan se escondían. Fui el "poli malo", pero también el puente que negoció la moción de censura y los acuerdos esenciales con ERC para que este Gobierno existiera. Me desgasté hasta la extenuación por unas siglas, pagando el precio de una oposición que jamás perdonó haber perdido el poder.
El verdadero problema de este Gobierno no ha sido mi rendimiento público. El fracaso estructural es su absoluta incapacidad para enfrentarse al verdadero poder y al "Estado profundo" que carcome nuestra democracia. Es fácil lucir banderas sociales y culturales, pero el verdadero déficit ha sido el miedo histórico a tocar las estructuras de poder real que hoy nos fagocitan.
Que la memoria y la selectividad política no borren los hechos: no hay éxito de este Gobierno que no lleve también una parte de mi entrega. Y quienes hoy se suben al carro del linchamiento cómodo deberían recordar que la lealtad que hoy desprecian fue la misma que les permitió llegar hasta aquí. | #LaRevuelta
@MaketoLari Anomalías estadísticas que solamente @MaketoLari las pone de manifiesto casi diariamente. Y salvo La Disidencia Deportiva pocos más se hacen eco…¿por qué será?