Y cuando una historia ya reúne infidelidad, robo, cuerpos, abandono, intento de saqueo, privación de la libertad, rescate y reconciliación…
una deja de preguntarse si está frente a una historia de amor.
Empieza a esperar al narrador de una nueva tragedia. 🎭
¿O será que simplemente le da una vergüenza monumental que la gente descubra que, después de todo lo vivido, decidió regresar precisamente con este espécimen?
La autora no tiene la respuesta.
Pero sí tiene memoria.
Y hay algo todavía más curioso: él no presume la reconciliación. No la publica. No la anuncia. No parece particularmente interesado en que el mundo sepa que regresó.
¿Será discreción?
¿Será que quiere proteger su privacidad?
y, como suele decirse en estos casos, brillaron por su ausencia.
Qué vueltas da la vida.
La misma persona que en algún momento tuvo que movilizarse para ayudarlo a salir de una situación así, hoy puede presumirse nuevamente como protagonista de su historia de “amor”.
Durante aquel episodio del intento de saqueo, él, recién privado de su libertad, contó precisamente con la ayuda de esta autora, quien se movilizó para conseguir su salida, mientras los miembros de su familia parecían no encontrar motivo suficiente para hacer acto de presencia.
Aunque, pensándolo bien, quizá debería comprenderlo. No cualquiera comparte semejante historial de vida: robo de una casa, cuerpos, abandono de la propia descendencia e intento de saqueo de la casa del hombre con quien hoy vuelve a reconciliarse.
Me da pena él.
Porque después de tantos años, tantas experiencias y tanta vida recorrida, resulta que no le alcanzó para encontrar algo ligeramente mejor que este espécimen de femenino.
Y entonces sí, queridos lectores: hoy quisiera emitir una opinión.
A ti, persona que decidió retomar una relación que terminó hace varios años porque tú misma fuiste la infiel: te felicito. Hay que reconocerlo, quien persevera alcanza.
Pero qué curioso que, justo después de que esta autora compartiera el encuentro con personas que verdaderamente la admiran, la aprecian y le hicieran recordar lo bonito que es ser querida y reconocida por quienes la rodean, apareciera nuevamente una actualización de esta historia
Después de mi última publicación, las actualizaciones dejaron de llegar. Tengo la sospecha de que mis corresponsales se encontraban de viaje y, como personas sensatas, estaban ocupados disfrutando de la vida en lugar de estar pendientes de alimentar el archivo de esta cronista.
Esta autora solo tiene una pregunta:
¿De verdad están celebrando su regreso o comprobando que yo no quiera volver?
Porque, para tranquilidad de todos, pueden dejar de informar.
No pienso regresar.
Atte. 🪶 Lady Morgana Whistledown 😏
Estimados lectores:
Parece que mi vida ha vuelto a despertar un interés bastante peculiar entre ciertas personas
Hace poco más de un año terminó, sin escándalos ni tragedias, una relación de siete años. Cada quien siguió su camino y esta autora, naturalmente, continuó con su vida
Queridos lectores, si una reconciliación es tan feliz como aseguran, resulta verdaderamente curioso que necesite tanta audiencia y, sobre todo, tanta vigilancia hacia quien ya salió de la historia.
Lo más encantador es que yo jamás pregunté.
Aun así, siempre hay una amable informante dispuesta a ponerme al día. Incluso las redes sociales parecen empeñadas en presentarme a familiares de la susodicha.
Qué diligencia. 😂
Hasta que, a mediados de junio, comenzaron a llegar informes: Acapulco, fines de semana, acompañantes, felicidad, reconciliaciones… y, desde entonces, una especie de boletín semanal sobre la vida de quienes supuestamente ya no deberían tener nada que ver conmigo
Como un rebaño la penosa forma de comportarse los diputad@s a la salida de la presidenta solo para tomarse una selfie para presumir lo paleros q son, q gran respeto al recinto le tienen q hasta se pararon en las curules para tomar una foto con el mejor ángulo #qperrooso