@FoidMogger88 @AlertaArgNews No se puede justificar una agresion de esa forma, un Argentino tiene derecho a ir a cualquier pais de vacaciones o a veces por motivos de trabajo y estas cosas no deberian pasar, lo que tienen que hacer es empezar a penalizar este tipo de acciones asi como en brazil.
@OfAll1199437@agarra_pala Re pelotudo era, se ponia a bardear en vez de dedicarse a festejar que su pais gano un mundial despues de pfff, raja fantasma!!
Antes del partido, el equipo de Egipto recita una cita del Coran contra los infieles
Cuando Egipto se puso 2-3 contra Argentina parece que el DT hizo la seña contra el racismo
Luego cuando se le pidió que explique la razón por la que hizo la seña, no dio ninguna explicación
Está claro que la abuso para detener el partido, y está claro que la seña debería haberla hecho todo el plantel argentino después de enterarse del contenido del rezo en el vestuario de Egipto
Estoy cansado y asqueado de la manipulación que hacen especialmente los musulmanes para siempre tratar de situarse en el papel de víctima, les encanta infantilizarse y en parte esto pasa porque el mundo los acompaña en esta estupidez, hay que ponerle un freno ahora y para siempre
la vi0laron en manada, quedo con depresion y se tiro de un quinto piso, sobrevivio y sufre de dolor cronico, y el retrasado de dalas viene a decir que es la envidia de todo gamer porque recibe una pension, es el tipo mas tarado e insensible que conoci desde que tengo internet
En junio de 1986, la modelo Marla Hanson, de 24 años, salió de un bar de Manhattan con la intención de cobrar un depósito de garantía de 850 dólares a su casero, Steve Roth.
En cambio, dos hombres a sueldo de él le tendieron una emboscada. La inmovilizaron y le cortaron la cara con cuchillas de afeitar, dejándole cicatrices profundas y permanentes que requirieron más de 100 puntos de sutura y acabaron con su prometedora carrera como modelo en un instante.
¿El motivo de Roth? Sus insinuaciones románticas rechazadas y una disputa insignificante por el dinero del alquiler.
Durante el juicio, la defensa intentó culparla a ella, cuestionando su vestimenta, su vida sentimental y sus raíces tejanas. El contrainterrogatorio, dijo más tarde, le dolió casi tanto como el propio ataque.
Pero Marla se negó a esconderse. Se presentó en el tribunal sin maquillaje, con las cicatrices a la vista de todo el mundo: «Quería que la gente viera lo que habían hecho».
Los tres hombres fueron condenados. Marla se convirtió en una poderosa defensora de los derechos de las víctimas, una activista por la reforma del trato que el sistema judicial dispensa a los supervivientes e incluso en guionista (con créditos en The Blackout y Subway Stories).
Su historia es un crudo recordatorio de la resiliencia: la belleza no es solo superficial, y la fuerza es lo que se construye cuando el mundo intenta quebrantarte.