Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar, pueden simular pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se hace sabio. #MagnificaHumanitas
@davidhrra_ y yo nos hicimos inseparables un diciembre de 2023 cantando este himno en un camión lleno de lectores en FIL Guadalajara... un insoportable reconoció a otro JAJA
Visto el nivel de creatividad, sofisticación y de referencias pop en los anuncios de las convocatorias mundialistas, propongo a Carla Estrada, responsable del plano secuencia que mitificó a El privilegio de amar, como realizadora de la FMF.