aire. cuando sus dientes rozan de nuevo aquel labio, lo hace con una intención claramente provocadora, antes de volver a cubrirlo con los propios, reacio a poner fin al encuentro. )
( no se sorprende por la mano que aerion mantiene aferrada a su jubón, sino que responde deslizando las propias por sus costados hasta rodearle la cintura, con una firmeza posesiva. inclina el rostro y vuelve a buscar su boca, rozando »
( el sonido que lo traiciona es de sorpresa--- agudo, un gritito que termina ahogado entre ellos.
cejas fruncidas, enfurruñado, incluso si el gesto resulta grato. él responde, no de la misma manera, pues sus pies se alzan sobre las puntas
su labio inferior antes de apresarlo suavemente entre los propios. el contacto se prolonga mientras ladea la cabeza para acomodarse a él, alternando la presión de sus labios con roces pausados que apenas le conceden tiempo para tomar