Por eso sostengo que la venta de tierras limítrofes a extranjeros debe ser prohibido o, como mínimo severamente restringida y controlada por el Estado nacional.
La patria no se remata. La soberanía no se negocia. Las fronteras se protegen.
Me opongo firmemente a la venta de tierras limítrofes de la República Argentina a extranjeros.
No se trata de xenofobia ni de rechazar inversiones. Se trata de soberanía, de seguridad nacional y de responsabilidad histórica.
Defender nuestras fronteras no es una postura extrema: es sentido común nacional. Los gobiernos pasan, las urgencias económicas cambian, pero el territorio argentino debe permanecer bajo resguardo argentino.
No alcanza con declaraciones diplomáticas ni gestos simbólicos: corresponde actuar con recursos reales, presencia médica efectiva y compromiso regional.
Argentina debería enviar de inmediato un Hospital Reubicable completo, con personal, equipamiento e insumos, para asistir al pueblo venezolano ante el desastre que padece.
La grave situación sanitaria, social y económica de Venezuela exige una respuesta humanitaria concreta.