Daniel, la crítica política es legítima, pero los hechos también importan.
El Presidente ya se desplazaba hacia Bogotá cuando ocurrió el terremoto. Ante la emergencia canceló su agenda y asumió la coordinación de la respuesta.
Su gestión deberá evaluarse por los resultados, pero la crítica debe partir de una cronología correcta.
Criticar al poder exige el mismo rigor que ejercerlo.
@petrogustavo Señor por. favor deje de hacer el ridículo con tanta palabrería barata y vacía, por favor vayase retirando en paz y con mensajes de unidad que es lo que queremos los colombianos.
Escuchando el discurso de @petrogustavo en la ONU, Dios mío que incoherencias, que deshilvanado, nada de lo que dice tiene sentido. Vergüenza ajena tengo como Colombiana en este momento.
#Política | Siete días después de perder la primera vuelta frente a Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda dice que reconoce los resultados. https://t.co/CVvfAMtT0X
El autogol de Cepeda.
Algún día, cuando se escriba el manual de lo que jamás debe hacerse en una campaña presidencial, la cruzada de Iván Cepeda contra la camiseta de la Selección Colombia tendrá capítulo propio, y no tanto por malvada sino por torpe. En plena segunda vuelta, a puertas de un Mundial, su campaña miró a Abelardo de la Espriella vestido de amarillo y creyó ver una oportunidad para denunciar oportunismo. Pero lo que hizo fue tomar el símbolo más emocional y transversal del país y entregárselo en bandeja de plata a su rival.
El error viola la primera regla de la guerra simbólica: no se prohíbe lo que no se puede controlar. La camiseta está en las calles, en los bares, en las vallas publicitarias y en las fotos familiares. Estamos en temporada de Mundial y medio país anda de amarillo sin que eso signifique adhesión a nadie.
Ahí se produjo algo más poderoso que el simple efecto Streisand. Primero, prohibir la camiseta la volvió más visible y deseable. Segundo, miles de personas inundaron las redes con la camiseta puesta como muestra de apoyo a Abelardo, pero también por rebeldía, porque a nadie le gusta que le digan cómo se puede vestir. Y tercero, lo más grave: desde que Cepeda la convirtió en campo de batalla, cada colombiano de amarillo empezó a parecer abelardista, aunque no lo fuera. Una valla publicitaria, un niño con la diez de James, una señora yendo a votar de amarillo, todo quedó teñido de un color político que nadie eligió. Cepeda quiso quitarle la camiseta a Abelardo y terminó haciendo parecer abelardista a medio país. Ninguna campaña compra semejante omnipresencia, y él se la regaló gratis.
Esa reacción no fue casual. El problema de fondo fue una mala lectura del símbolo. La campaña de Cepeda trató la camiseta como si fuera una pieza de propaganda, cuando para millones de colombianos es una emoción compartida. La camiseta remite al fútbol, al Mundial, a la familia reunida frente al televisor, al orgullo nacional y a una forma simple de pertenecer a algo común en un país fracturado. Judicializarla en ese contexto no parecía una defensa de la neutralidad, sino un regaño contra la gente que quiere ponerse la camiseta de Colombia.
Por eso la reacción fue tan inmediata. A la gente le gusta “la Sele”, le gusta vestirse de amarillo y le molesta que una campaña pretenda administrar ese símbolo. Además, en un país donde la camiseta ha sido usada una y otra vez por políticos de distintos sectores, prohibírsela a un solo movimiento difícilmente se lee como equilibrio institucional. Suena más a persecución.
La prohibición, además, abre absurdos imposibles de explicar. ¿Quién es “miembro” del movimiento de Abelardo, y cómo se prueba, con un carné, con un trino? Si un jugador de la Selección simpatiza con él, ¿debe abstenerse de vestirla en el Mundial? Esa clase de orden no pacifica nada, sino que ridiculiza a la autoridad, y el beneficiario natural es quien puede presentarse como víctima del exceso. Por eso resultó tan revelador que Cepeda celebrara el fallo en redes, celebrando en público la medida que más daño le hacía a su propia candidatura.
Las campañas torpes pierden por falta de inteligencia, pero sobre todo por falta de intuición popular. Ven una infracción donde la gente ve una emoción. Ven un símbolo contaminado solo porque no lo controlan. Cepeda quiso impedir que Abelardo se apropiara de la camiseta y terminó haciendo exactamente eso. Le fabricó una causa, le regaló una bandera y le puso al país entero el uniforme de su campaña.
🚨 | URGENTE:
Desde Quibdó, capital del Chocó, una ciudadana lanza un fuerte y desesperado mensaje a @petrogustavo:
“Antes había un sistema de salud mejor… sí, robaban, pero ahora se la roban toda. Y quiere montar al desgraciado de Cepeda para rematar lo que queda” “Usted es una basura”
Colombia está cansada. Esto ya no da más.
Esto no fue escrito por mí, pero tocó profundamente mi corazón…
"Recibió 39 azotes porque 40 eran conocidos por matar a un hombre. Ellos lo querían con vida. Arrancaron mechones de su barba y su cabello desde la raíz. Lo querían con vida. Lo patearon, golpearon y escupieron por horas, hasta que no quedó una sola parte de su cuerpo sin estar cubierta de sangre. Lo querían con vida.
Le clavaron una corona de espinas en la cabeza con tanta fuerza que se incrustó en su piel. Lo querían con vida. Después de horas de ser golpeado, burlado, azotado, flagelado y torturado, lo hicieron caminar con una cruz. Lo obligaron a cargarla. Un madero áspero, con astillas clavándose en heridas abiertas. Lo querían con vida.
Querían que sintiera cada gota de dolor que podían causarle. Él tenía que sentirlo para poder sanarnos. La crucifixión fue históricamente una de las muertes más crueles y tortuosas que un ser humano podía enfrentar. Horas y horas de sufrimiento. Un sufrimiento que muchos de nosotros ni siquiera podemos imaginar, porque esa crueldad no es normal, no es algo que nuestra mente pueda comprender.
Celebramos la Pascua con colores pastel, niños felices buscando huevos y chocolate. Pero la verdad es que no hubo absolutamente nada feliz en el día en que Jesús murió. Fue cruel, sangriento y doloroso.
Él pudo haberlo detenido todo. Pudo haber llamado a todos los ángeles del cielo para destruir a cada persona que gritaba: “¡Crucifíquenlo!”. Pero no lo hizo. Sabía que para tener un domingo, primero tenía que haber un viernes. Sabía que para tener gozo, hay que cargar la cruz.
Ese día, Él lo sintió todo. Sintió el dolor de un corazón destrozado al ver morir a un hijo. Sintió el peso de una vida al borde del abismo. Llevó la carga del dolor, de la pérdida, del sufrimiento que muchas veces sentimos cuando la vida deja de tener sentido.
En esa cruz llevó al pecador y al justo, al culpable y al inocente. Igualó a todos y dijo: TODOS VALEN. Sabía que debía cargar la cruz. Nunca prometió que la cruz que llevamos en esta vida sería ligera. La de Él no lo fue. Pero sí prometió algo: que el domingo viene.
No importa cuán pesado sea tu viernes. En lo económico, emocional, mental o físico… el viernes pesa. La cruz pesa y parece que vas a caer. Pero su promesa es esta: no te dejará cargarla sola.
¿Qué tipo de rey bajaría de su trono por algo así?
Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, lo hizo. Por ti. Por mí. Lo hizo todo por nosotros. Sí, es pesado… tan pesado que a veces sientes que no puedes dar un paso más. Pero levanta la mirada… porque el domingo viene."
Ya vieron esto? La directora de un centro comercial de Paris, invita a Shakira a llevar el tour a Francia.. y de qué manera, hablando en costeñol y metiendo hasta la reina del carnaval y otras personalidades 😭👸🏼
Lo grande que eres mi reina @shakira
Soy bogotano y nunca había sentido tanta confianza al apoyar a un candidato a la presidencia. Ya no se trata del “menos malo”, ni del que digan, ni del que nos toca. Nunca había sido tan fácil votar 🐯
Esto sólo pasa en este país, que indignación que Usted, quien precisamente atentó contra la niñez de este país en el reclutamiento, proxenetismo, abortos clandestinos, ocupe un cargo que definitivamente no es para Usted.
He sido elegida por unanimidad cómo Vicepresidenta de la @DdhhSenado. Un honor y un gran reto para seguir avanzando en la transformación social de los territorios y escuchando con atención a las comunidades.
La violencia no debe ser el destino de Colombia, debe ser la paz.
He sido elegida por unanimidad cómo Vicepresidenta de la @DdhhSenado. Un honor y un gran reto para seguir avanzando en la transformación social de los territorios y escuchando con atención a las comunidades.
La violencia no debe ser el destino de Colombia, debe ser la paz.