A la izquierda, la policía neutralizando a un profesora de la enseñanza pública que pedía más recursos para la escuela. A la derecha, la policía confraternizando con Isabel Peralta, líder neonazi a la que han prohibido la entrada en Alemania. Esto es España.
ESTO ES UNA SALVAJADA.
Policías agrediendo a profesoras y profesores que protestan por una educación pública de calidad en Valencia.
Violencia policial en estado puro.
Este es Andrés Rocha, tiene 48 años y ayer asesinó a su expareja en plena calle y a plena luz del día en Figueres. Igual no os habéis enterado porque es de nacionalidad española, blanco y come jamón así que la mujer a la que ha asesinado a la derecha le da igual.
Si los residentes y en especial los de medicina de familia dejarán de ser los que soportarán la carga que supone la asistencia en las urgencias hospitalarias el sistema se hacía añicos. Tapan un déficit estructural sin cubrir desde hace años. Da igual cuando y donde lo leas.
¿Se puede evitar la muerte?
Ayer murió una paciente de 17 años por una apendicitis complicada.
Sí, por una apendicitis.
Una adolescente que durante aproximadamente 10 días recorrió cuatro centros de salud. Llegaba con dolor abdominal, distensión, secreción vaginal amarillenta y fétida. Era sexualmente activa, y probablemente en algún momento fue enfocada como un caso ginecológico.
Pero era abdomen agudo.
Cuando llegó a nuestro centro, llegó en shock.
Se le realizaron analíticas, pero antes de tener resultados completos, su condición colapsó. Fue llevada a UCI, estabilizada y trasladada a quirófano.
En cirugía se encontraron aproximadamente 3,000 cc de pus en cavidad abdominal. Una apendicitis perforada. Sepsis instaurada.
Dos días después, falleció.
Y aquí es donde me golpea la realidad.
Yo creo que la muerte, como destino final, es inevitable. Nacemos y algún día morimos. Pero lo que sí creo es que algunas causas de muerte pueden evitarse.
Una apendicitis no debería matar a una paciente de 17 años.
Dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómitos, diarrea en una adolescente previamente sana. Ese diagnóstico no es complejo. No requiere ser cirujano. Requiere sospecha clínica.
La apendicitis la operamos los quirúrgicos.
Pero la deben diagnosticar todos los clínicos.
Esta paciente buscó ayuda. Sus familiares buscaron ayuda. Fue despachada una y otra vez. Llegó sin referimiento. Llegó cuando ya la sepsis estaba instaurada.
Y sí, quizás su muerte era inevitable en ese mismo día. Pero no tenía que ser por una apendicitis.
Eso es lo que duele.
Eso es lo que me choca.
Eso es lo que no debería pasar.
Porque cuando el diagnóstico se retrasa, no es solo un error. Es una oportunidad perdida de salvar una vida.
Este 8M:
1. Hay más recursos destinados a investigar sobre la disfunción eréctil que la endometriosis (“no es tan importante”).
2. Se siguen colocando DIUs sin anestesia (“no puede doler tanto”).
3. Los trastornos menstruales se “curan” con anticonceptivos (“no hay de otra”).
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dejad de darle bombo a los putos therian que os mean en la cara y abrís la boca