@MrFinch0@LucianoQuadri@FaFart_DLC Ok. Se entiende que no te agrade. La verdad siempre incómoda. Salvo que vuelves a comprobar lo que dije: Si buscas desacreditar al mensajero...
La presidente reconoce que el gobierno debe a las farmacéuticas cuarenta mil millones de pesos, pero de cualquier manera tienen obligación de seguir surtiendo medicamentos, que parte no entenderá la señora presidente ?
@GumaroyGumara@ferbelaunzaran No veo racismo, solo palabras que reflejan una realidad COMPROBABLE. Los porros encapuchados que causaron los destrozos eran de la ciudad de México. Sus palabras y su actitud los delata. Aunque no te guste aceptarlo, es así. Esta táctica es lo común para morena, siempre
Nunca un político mexicano se arrastró tanto, como una lombriz húmeda entre estiércol, para encaramarse en el altar del poder como lo hizo Andrés Manuel López Obrador.
Dicen los cronistas de lo inútil que en su juventud era un tipo de bajo perfil, casi invisible, como esos estudiantes mediocres que flotan en la orilla de la nada y nunca destacan en nada.
Pero el hambre de poder es más fuerte que la inteligencia, y en ese pantano encontró su alimento.
Fue delegado del Instituto Nacional Indigenista, y allí descubrió el elixir oscuro que lo transformó: el poder.
Desde ese instante entendió que no necesitaba libros, ni ideas, ni logros.
Bastaba con domesticar la miseria ajena, ordeñar la fe del pobre y convertir la desgracia en carnada electoral.
Su biografía es una letanía de derrotas disfrazadas de resistencia.
En el 88 y en el 94 lo aplastaron, pero él se vendió como mártir.
En el 2006 y en el 2012, el “mesías tropical” volvió a caer, pero cada caída fue abonando la leyenda de un Cristo de utilería crucificado por las urnas.
Treinta años repitiendo el mismo rosario de frases gastadas, como un cura de cantina que nunca aprende otro sermón.
Y en 2018, a fuerza de insistir, no por virtud sino por cansancio colectivo, lo hicieron presidente.
Llegó con el resentimiento de un perro apaleado y con la sonrisa torcida de quien por fin puede vengarse.
Prometió acabar con la corrupción, la inseguridad y la pobreza, pero lo único que acabó fue con el equilibrio de poderes y con la poca dignidad que quedaba en Palacio Nacional.
El autoproclamado salvador convirtió la República en su rancho personal: una finca donde los lacayos de Morena ladran consignas, donde la Constitución sirve de papel higiénico, y donde la mentira se volvió religión de Estado.
Su sexto informe fue un evangelio invertido, un rosario de falacias recitadas con voz nasal, como si con repetir que vivimos en el “mejor sistema de salud del mundo” desaparecieran los muertos que agonizan por falta de medicinas.
Cada frase era una hostia envenenada: “ya no hay corrupción”, mientras su familia nada en contratos y privilegios; “ya no hay violencia”, mientras la sangre chorrea en cada esquina; “ya no hay desigualdad”, mientras los pobres siguen siendo carne de cañón para sus campañas.
Andrés Manuel no fue un estadista, fue un predicador de odio con micrófono eterno.
Lo suyo no fue gobernar, sino montar un circo de resentimiento.
La política, para él, fue un altar para su ego enfermo, un púlpito para vomitar frases huecas.
Y ahí están sus huestes: los fanáticos de Morena, convertidos en cruzados del absurdo, defendiendo al “viejo sabio guango” aunque se caiga el país a pedazos.
México no se convirtió en el Edén prometido, sino en un pantano de cadáveres, fosas comunes, hospitales vacíos y escuelas en ruinas.
La corrupción no murió: se mudó de oficina y ahora firma con tinta guinda.
La violencia no se acabó: se multiplicó bajo la sombra cómplice del “abrazos no balazos”.
El país entero es un espejo roto, y López Obrador todavía se atreve a decir que nos dio “paz y justicia”.
Su legado en Tabasco es aún más grotesco: sus paisanos lo recordarán no por obras, sino por desplantes ridículos y frases de cantina.
El primer presidente tabasqueño, sí, pero también el primer bufón en trono que convirtió a la patria en penitencia.
No fue el estadista que soñó el pueblo, sino el loco de Palacio Nacional, ese hechicero decadente que usó la fe del pueblo como leña para alimentar su hoguera personal.
El tiempo lo desenmascaró: no era Moisés guiando a México, era un viejo decrépito disfrazado de profeta, un Judas con micrófono, un predicador que en vez de multiplicar los panes multiplicó las mentiras.
Y ahora su nombre será el estigma de una nación que se dejó embrujar por un resentido.
Y así lo proclamamos desde el púlpito negro del Exorcista Político: Andrés Manuel López Obrador será recordado como el apóstol del resentimiento, el predicador de la mentira, el Judas tropical que besó al pueblo en la frente mientras le robaba el alma.
Su “Cuarta Transformación” no fue un milagro, sino una plaga.
No fue el inicio de una era, sino la profecía cumplida del colapso nacional.
Que su memoria arda como lámpara de advertencia, que su sombra no se borre de los muros de la vergüenza.
Porque la historia no lo absolverá, la historia lo vomitará.
Y cuando las trompetas del Apocalipsis populista resuenen, no anunciarán redención, sino la demolición definitiva de su farsa.
Pregúntate: ¿Cuántas veces más permitiremos que un demagogo convierta nuestra miseria en su pedestal?
¿Cuánto tiempo más seremos rebaño de charlatanes que rezan con la Biblia de la corrupción en la mano?
¿Hasta cuándo nos atreveremos a exorcizar el Palacio Nacional de los espíritus podridos que lo habitan?
El Rey Midas y el negocio del desabasto: 300 millones para empresas fantasma mientras el IMSS se queda sin medicinas
Mientras en clínicas del IMSS los pacientes hacen filas para escuchar el mismo diagnóstico de siempre: "no hay medicamento, cómprelo usted", el sistema de salud pública le firmó cheques por más de 300 millones de pesos a la red de un viejo conocido.
Se llama Mario Fernando Pacchiano Luna.
Le dicen "El Rey Midas". Y todo lo que toca, lo convierte en contrato.
Una investigación de EL CEO reveló que en lo que va de 2026, empresas vinculadas a su Grupo Maremi obtuvieron 25 contratos de Birmex, IMSS e IMSS-Bienestar.
¿El monto? Más de 300 millones de pesos para surtir medicamentos y equipo médico que hoy no llega a los hospitales.
El caso más obsceno se llama Rimisa Medical.
Ganó más de 145 millones de pesos este año.
Su domicilio fiscal, según el contrato, está en calle 113-B de la colonia Escuadrón 201, en Iztapalapa.
Los reporteros fueron.
No existe.
No hay letrero, no hay bodega, no hay laboratorio.
Solo una dirección fantasma que factura millones al Estado.
La otra joya es Media Vida, con 22 contratos por más de 175 millones desde marzo, principalmente con Birmex.
La empresa que debía ser el salvador del desabasto se convirtió en la ventanilla para los amigos.
En los papeles aparece el primo del Rey Midas, Michel Oswaldo Valdez Luna, como representante.
La misma familia, las mismas manos, distinto sello.
No es la primera vez. En 2023, esta misma red ya había sido exhibida vendiendo a sobreprecio.
Rimisa le colocó al IMSS Tlaxcala un medicamento para diabetes tipo 2 en 850 pesos, cuando el año anterior costaba 210. Cuatro veces más caro.
Y en esa trama aparecía también Amílcar Olán, el empresario amigo de Andrés Manuel López Beltrán.
Tres años después, el modus operandi se repite, pero ahora a escala nacional y con el aval del nuevo sistema IMSS-Bienestar.
¿Dónde está el filtro? Birmex fue creado precisamente para acabar con la corrupción en la compra de medicamentos.
El IMSS tiene comités de adquisiciones, verificación de proveedores y visitas domiciliarias.
Ninguno funcionó. O peor: funcionó para dejar pasar a una empresa fantasma.
Mientras tanto, el director del IMSS, Zoé Robledo, guarda silencio.
Silencio ante los 145 millones para una dirección inexistente.
Silencio ante las protestas de personal que dice no tener ni paracetamol.
Silencio ante la pregunta más básica: ¿quién autorizó estos contratos y con qué verificación?
Este no es un error administrativo.
Es el sistema.
Un sistema corrupto que prefiere pagar sobreprecio a una empresa de su red antes que surtir barato y bien.
Un sistema que le exige receta, CURP y paciencia al paciente, pero no le exige ni siquiera una puerta física a su proveedor.
El Rey Midas no necesita convertir nada en oro.
Le basta con convertir un domicilio fantasma en 300 millones de pesos de dinero público.
Jajajaja, la pendeja se burló de los trabajadores del IMSS en su cara y se la tragaron entera.
Esta sociedad está condenada.
¿En serio no se preguntan qué le da valor para comportarse así?
Se los digo YO: sabe que esta patética sociedad no se inmuta por nada que, según ella, no le afecta.
Toda la mierda que ves que le está afectando a alguien más, más temprano que tarde te va a afectar a ti.
No es si va a suceder, es solo cuestión de cuándo.
Léanme bien: la pendeja ya dejó al país en la orilla de perder el grado de inversión. Cuando eso suceda, el dinero invertido aquí va a salir a carretadas.
No habrá poder humano que frene la salida de capitales y con ello vendrá una abrupta devaluación e inflación.
La pendeja tendrá que subir impuestos sí o sí.
¿Te vas a esperar a que tengas que suprimir la ingesta de carne para sentirte agraviado?
¿Qué pedo con esta sociedad? Wey, no lo puedo creer.
No se van a ir a otro país; México llegó tarde a la fiesta, Europa está a nada de empezar a escupir migrantes. ¿A dónde chingados crees que te vas a ir? ¿A colonizar la luna?
Wey, ¿qué pedo? ¿Cómo te explico que solo tienes un país? Si no lo defiendes tú, nadie más lo va a hacer por ti.
@FreddyOliviery nmms, yo pensé que no podía haber otro que sirviera más de piñata que el "cero votos"… ,. En la edición no le dejan más de 2 palabras al que contesta; editando no se gana un debate, nunca. Gracias por hacer que vayan a ver el vídeo completo donde le ponen la patiza de su vida
🚨 SE LES ACABÓ EL DINERO ‼️
Le dieron un golpe al bolsillo de todos…
Están votando para aumentar impuestos
en servicios, en turismo, en
construcción… En varios rubros‼️
HASTA MÁS DEL 1000 %‼️
POR FAVOR, VEAN ÉSTO 👇👇