@Nikgaturro No. Tenés un análisis equivocado, la mayoría queremos enterrar corrupción, totalitarismo, grieta violenta y LLA está contaminado con estos defectos propios de los K y del peronismo, los extremos se unen y Macri y el PRO aunque coincida en las ideas económicas, pretende República.
@peladodelatv NO. Puede anegarse una calle pero eso no es que se inunda. El PRO gestionó la Ciudad de Bs As y la convirtió en una isla dentro de nuestra decadencia estructural que nos dejó el peronismo/kirchnerismo y todos sus ismos
CABA NO ES PARA IMPROVISADOS
Por Dani Lerer
La Ciudad de Buenos Aires no es una isla. Pero tampoco es un experimento. No es un laboratorio para aventuras populistas ni una maqueta para utopías de café. Es una ciudad que, con sus defectos y contradicciones, logró sostener una línea de gobierno que le dio previsibilidad, modernización y una identidad distinta dentro de un país acostumbrado al volantazo.
Votar al PRO en CABA no es un acto de fe ni de militancia ciega. Es, ante todo, un acto de memoria y de racionalidad.
Desde 2007, cuando Mauricio Macri ganó la jefatura de gobierno, la Ciudad inició un proceso de transformación que puede verse, medirse y, sobre todo, sentirse. Se puede discutir si el Metrobús es lindo o feo, pero no se puede negar que acortó los tiempos de viaje para miles de personas por día. Se puede cuestionar el diseño de las escuelas nuevas, pero no su existencia. Es difícil no reconocer el salto en infraestructura y servicios que tuvo la Ciudad en comparación con otras jurisdicciones del país.
Votar al PRO en CABA es entender que el cambio, aunque imperfecto, fue sostenido. Y eso vale.
Muchos repiten que "la Ciudad es rica, gobierna cualquiera". Es un argumento cómodo. Pero basta con mirar al Conurbano para ver que no alcanza con la coparticipación o la recaudación. Hace falta gestión. Hacen falta legisladores que apoyen esta forma de gestionar. Hace falta priorizar, planificar, invertir bien. Y hace falta, sobre todo, no usar el Estado como una herramienta de revancha ideológica ni como botín político.
En este contexto, es necesario advertir sobre el riesgo que representa la candidatura de Manuel Adorni por La Libertad Avanza. Convertido en vocero de un gobierno que hasta ahora ofreció más conferencias que resultados, Adorni encarna una lógica del show, no de trabajo legislativo. La Ciudad no necesita más sarcasmo ni slogans de redes sociales: necesita capacidad técnica, conocimiento de la administración pública y compromiso con la planificación urbana. CABA no puede permitirse un salto al vacío con candidatos que confunden ironía con conducción y marketing con política.
El PRO —con sus aliados, con sus errores, con sus internas— mantuvo una idea de Ciudad abierta, moderna, conectada al mundo y ajena a la lógica nacional-populista que empobreció a la Argentina. Mientras el kirchnerismo usaba el poder para controlar medios, perseguir periodistas y falsear estadísticas, en CABA se armaban polos educativos, se integraban villas, se creaba una policía local y se transparentaban datos.
¿Falta mucho? Claro que sí. Pero también se hizo mucho. Y no se puede tirar todo por la borda por bronca, por moda o por cinismo.
Hoy, votar al PRO en CABA es votar por la continuidad de una forma de hacer política basada en la gestión, no en el relato. Es defender lo que funciona. Es blindar a la Ciudad contra el avance de proyectos que, con la excusa de la “sensibilidad social” o la promesa de "dinamitar todo", terminan siempre en lo mismo: más gasto improductivo, más clientelismo, más estancamiento.
La Ciudad necesita críticas, necesita ajustes, necesita nuevas generaciones que renueven ideas. Pero no necesita empezar de cero. No otra vez.