Qué maravilla. Han conseguido que no me guste el centro. Es inhóspito, es sucio, ha perdido cualquier tipo de personalidad, y sólo quedan no más de cinco locales donde no te traten como una molestia. Enhorabuena a todos, cargarte una ciudad como Sevilla es una verdadera hazaña.
Cómo nos han lavado la cabeza en un par de generaciones.
Tener coche, de cierta forma, significa ser libre.
Libre de ir un martes a las 9 de la noche a ver a tu abuelo que vive en un pueblo a 50km. Libre de ir a pasar el día al campo. Libre de ir donde quiera cuando quiera.