Últimamente, mi mecanismo de defensa es fingir demencia, mirar hacía otro lado y continuar con mi vida. No porque no me dé cuenta, sino porque ya entendí que no todo merece una reacción.
Nadie habla de lo agotador que es vivir entre el “las cosas van a mejorar” y el “ya no puedo más.” Es como una montaña rusa emocional donde terminas el día sintiéndote esperanzado y derrotado al mismo tiempo