@majosevn Maria José et segueixo fa temps. M'encanta el que escrius. Sóc Antropòleg i tenia entès que la cultura comença amb els éssers humà que enterren els morts. Una abraçada. 😘
Y un día te vas a dar cuenta de que ya no existe ese bullicio infantil que tanto desgasta; y ese caos armónico es silencio ruidoso porque las hojas del calendario no perdonan.
Y es de repente... de repente caes en la cuenta de que la bañera ya no es un baúl desastre lleno de juguetes, y que no te han dejado en el lavabo ese balón de gomaespuma, ni hay muñecas en un sofá dormido, ni playmobils esparramados por la casa...
Y un día te vas a dar cuenta de que no hay carreras por pasillos interminables; ni risas a hurtadillas en la cama para desafiar el sueño; ni cuentos a quien leer, ni sábanas a quien tapar a medianoche, ni almas respirando sueños...
Y un día te vas a dar cuenta de que la despensa está llena de recuerdos y que sobran platos en la mesa; y que todo está en orden... sin mochilas en el suelo de la entrada, sin lápices desordenados en pupitres de colores, ni esa ropa que no entra en el cesto y que las camas no se deshacen...
Y un día... serás huérfano de tus hijos que crecieron con el permiso de la vida. Y te sentarás en el sillón sabio del libro que echa de menos una voz inocente que le interrumpa. Y cada página que pases, léela con detenimiento porque esa... ya no vuelve. Es la vida.
Emilio Leiva
Visto en redes.
Columna | "Quizá la salida no sea vencer la ansiedad ni expiar la culpa, sino burlarlas: guiñar un ojo al miedo y seguir andando", por Juan José Millás https://t.co/Q6rpAP3fxC
Hay algo que nos cuesta mucho admitir. Trump, como Hitler, no ha engañado a la gente. Siempre ha manifiestado su desprecio por la compasión, la solidaridad, la decencia y la honestidad. Su discurso de odio es lo que ha cautivado a millones de personas. En España, la ignorancia, chulería y falta de humanidad de Ayuso produce el mismo efecto. Los demagogos saben movilizar el lado más perverso de la sociedad. La Shoah o el genocidio de Gaza no habrían sido posibles sin la complicidad de millones de personas. En Elogio del amor, escribí que la mayoría de la gente es buena. Comienzo a dudarlo.
No puedes controlar lo que los demás piensan de ti. No puedes manejar sus juicios, sus etiquetas, sus interpretaciones. Cada opinión que alguien tiene sobre ti está teñida por su historia, sus miedos, sus creencias, sus límites… y nada de eso habla realmente de quién eres, sino de cómo esa persona mira el mundo. Por eso, colocar tu energía en agradar, convencer o demostrar algo a otros es perder el tiempo más valioso que tienes: el que podrías estar usando para crecer.
Cuando pones el foco en ti —en lo que haces, en cómo mejoras, en lo que avanzas— algo cambia. Dejas de vivir a la defensiva y empiezas a vivir en construcción. Ya no te defines por lo que dicen, sino por lo que eres capaz de crear, enfrentar, aprender y sacar adelante. Ahí es donde se fortalece tu carácter, donde se ordena tu mente, donde tu vida empieza a tener dirección.
Progresar un poco cada día. Cuidar lo que piensas. Elegir lo que te suma. No permitir que voces ajenas contaminen lo que sabes de ti. Ese es el centro. Ese es el poder. Porque cuando dejas de pedir permiso al mundo para ser quien eres… el mundo deja de limitarte. Y, entonces, sí: el mundo es tuyo.
Y de pronto llegas a una edad en la que comprendes
que la vida no se trata de acumular, sino de soltar.
Que no todo merece una respuesta, ni todos los caminos conducen donde tu corazón quiere ir.
Empiezas a entender que la verdadera madurez
no está en saberlo todo, sino en aceptar que no puedes controlarlo todo.
Ya no buscas brillar para otros, sino iluminarte por dentro. Ya no te preocupa tanto quién se queda o quién se va, porque sabes que todo encuentro tiene su enseñanza y toda despedida su bendición escondida.
Y así, sin darte cuenta, empiezas a vivir con más calma, más fe y más amor, porque descubres que lo que realmente importa nunca estuvo fuera, sino dentro de ti.
Vía Tata Arbeláez
"Dentro de un tiempo, todas estas personas van ha negar haber dicho estas cosas. Todas estas personas que les preocupa más que una valla acabe en el suelo..."
Alán Barroso, en lasexta_
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Jeff Daniels, actor
"Hemos perdido la decencia. Hemos perdido el respeto por el estado de derecho. Hemos normalizado el abuso verbal. Hemos normalizado el acoso.
Se supone que debemos elegir al mejor de nosotros, no al peor."