Comienza en Chile el juicio por el asesinato de Ronald Ojeda
Este jueves comienza en el Centro de Justicia de Santiago de Chile el juicio por el asesinato de Ronald Ojeda, exmilitar y exiliado político venezolano, cuyo homicidio conmocionó al país.
El proceso busca esclarecer la participación de integrantes del crimen organizado transnacional y determinar las responsabilidades detrás del asesinato, un caso que también ha sido vinculado a posibles órdenes provenientes del régimen venezolano.
El juicio será clave para establecer responsabilidades y conocer quiénes estuvieron detrás de la operación que terminó con la vida de Ojeda.
Ella es la jueza Angelymar Carmona, del Tribunal 1.º de Ejecución con competencia en Terrorismo y coordinadora de Ejecución del Área Metropolitana de Caracas, quien mantiene secuestrados a decenas de presos políticos inocentes.
Divulgó públicamente que recibe órdenes directamente de Diosdado Cabello, y que él mismo le ordenó no otorgar más libertades. Les miente y se burla de los familiares diciéndoles que ya emitió las boletas de excarcelación, pero estas nunca llegan al penal porque no existen.
ALERTAS. ATENTOS CON ESTO:
La cúpula dictatorial encabezada por Delcy Rodríguez, hace lobbies junto a alacranes y normalizadores, para convencer al departamento de Estado (USA), para convocar primero elecciones regionales y municipales, en vez de convocar las presidenciales y parlamentarias nacionales.
Hay que estar muy atentos con esto. Lo que quiere toda Venezuela, es desalojar la dictadura de una vez por todas y dar paso a la democracia y libertad. Y eso se logra sólo con ELECCIONES PRESIDENCIALES.
Primero lo primero. Sin elecciones presidenciales no hay transición.
Abajo la dictadura!
Cuando denunciar se convierte en un riesgo
La actuación del Ministerio Público en Carabobo frente a la denuncia presentada por la abogada Jennie Gutiérrez deja serias preguntas sobre el manejo institucional de quienes acuden en busca de justicia.
Después de más de cuatro horas de espera, la denuncia contra un fiscal fue recibida, pero el documento terminó siendo escaneado y remitido precisamente al funcionario denunciado y a las demás fiscalías.
¿Desde cuándo denunciar a un funcionario significa poner la denuncia en sus propias manos?
Una institución encargada de investigar debe garantizar imparcialidad, confidencialidad y protección al denunciante. Si, por el contrario, expone a quien denuncia y facilita que el denunciado conozca inmediatamente el contenido de la acusación, se genera un escenario de intimidación y vulnerabilidad que no puede normalizarse.
El Ministerio Público no puede convertirse en una barrera para la justicia. Su deber es investigar los hechos, proteger a las partes y garantizar que la verdad pueda ser conocida sin represalias.
Cuando una institución que debería investigar termina exponiendo al denunciante, la pregunta ya no es solo qué se está investigando, sino a quién se está protegiendo.
Ahora, cuando están cayendo todos, tenemos que hacerlos visibles, exponerlos mundialmente por las redes sociales y garantizarles que morirán en una cárcel. Antes que la "paz" y "reconciliación", buscamos justicia. Sin ella no habrá las otras.
𝗟𝗮 𝗱𝗼𝗯𝗹𝗲 𝗺𝗼𝗿𝗮𝗹 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 "𝗷𝘂𝘀𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮" 𝗱𝗲𝗹 𝗿𝗲́𝗴𝗶𝗺𝗲𝗻.
Cuando el SEBIN me secuestró y allanó mi casa sin orden judicial, me robó mis herramientas de trabajo (computadora y teléfono) entre otras cosas.
Hoy, en libertad plena tras el sobreseimiento de mi causa, la Fiscalía me exige facturas para demostrar que son míos y devolvérmelos.
Ahora bien: si la Fiscalía y el SEBIN necesitan una factura para verificar la propiedad de esos equipos antes de devolvérmelos... ¿cómo le demostraron en su momento al juez que esos mismos bienes eran míos para usarlos como "prueba", incriminarme y hasta condenarme a 15 años? 🤔
Esta doble moral evidencia la manipulación del proceso: para incriminarte, las supuestas evidencias se asumen tuyas al instante; para devolvértelas, te exigen burocracia. Exijo la restitución inmediata de mis pertenencias. ¡Sin reparación no hay justicia!
Hablar del inicio de una verdadera transición democrática en Venezuela exige liberar a TODOS los presos políticos y derogar las leyes que el régimen utiliza para reprimir y censurar.
Sin embargo, considero que un buen primer paso, y además indispensable, es que el gobierno de los EE.UU. se lleve a Diosdado Cabello y lo meta PRESO para que responda ante la justicia.
Mi pana "El Matemático" se dirige a la diputada Dignora Figuera para proponer que el Dr. Perkin Rocha, integrante de Vente Venezuela que se encuentra preso en su casa con un grillete, forme parte de la mesa de negociación con el régimen que se iniciará este 1ro de agosto.
#ATENCIÓN Estamos ante una desaparición forzada perpetrada por @delcyrodriguezv frente a cientos de organismos y delegaciones internacionales, incluyendo la ONU y el ejército de los EEUU. Recordemos que hay un deber de proteger, como principio de derecho internacional.
Él es Wilmer Antonio Cruz, "el topo de La Guaira", quien ha colaborado en operaciones de rescate a lo largo de estos rudos días.
Varias personas denuncian que lo detuvieron anoche, así que toca preguntar ¿dónde está Wilmer Antonio Cruz?
https://t.co/l6kwoOYekq
Gracias, Jesús, @CommanderRomero por hablar con la autoridad moral de quien ha dedicado casi cuatro décadas a servir a Estados Unidos y a defender sus mejores valores. Me permití traducir la carta al español. Venezuela agradece tu voz firme, respetuosa y valiente. 🇺🇸🇻🇪
Carta abierta al embajador Barrett
Jesús Romero
@CommanderRomero · @usembassyve
Estimado embajador Barrett:
Mi nombre es Jesús Daniel Romero. Soy estadounidense de nacimiento, hijo de padre venezolano y madre estadounidense. Serví con orgullo a Estados Unidos durante más de 22 años en servicio activo en la Marina de los Estados Unidos, de la cual me retiré como oficial de Inteligencia Naval. Posteriormente, trabajé durante otros 15 años como especialista en Operaciones de Inteligencia del Departamento del Ejército, hasta mi jubilación del servicio federal en 2022. A lo largo de mi carrera también presté servicio a nuestro país en varias naciones de América Latina, desempeñando funciones diplomáticas en apoyo al Departamento de Defensa y contribuyendo a los intereses de seguridad nacional y a los objetivos de política exterior de Estados Unidos.
Los valores de Estados Unidos —la libertad, la justicia, la dignidad humana y el Estado de derecho— no son para mí simples ideales. Son principios que he defendido durante toda mi trayectoria militar y civil.
Como muchas otras personas, escuché con atención su reciente entrevista. Debo decirle que sus declaraciones me decepcionaron profundamente. Contrastan de manera evidente con los valores a cuyo servicio y defensa he dedicado mi vida.
La relación con cualquier gobierno nunca debe establecerse a costa de la claridad moral, particularmente cuando se trata de un régimen ampliamente cuestionado por su historial en materia de derechos humanos. En un momento en el que el pueblo venezolano sufre las consecuencias de un devastador desastre natural, muchos percibieron sus palabras como innecesariamente condescendientes con quienes ejercen el poder, en lugar de solidarias con las víctimas.
Haya sido esa o no su intención, las palabras importan. Las declaraciones públicas de un embajador de Estados Unidos tienen un peso enorme, especialmente durante los momentos de crisis. La historia suele recordar no solo las decisiones que toman los funcionarios públicos, sino también las palabras que eligen cuando la gente busca liderazgo, compasión y claridad moral.
No he logrado encontrar a una sola persona que haya expresado públicamente su apoyo o acuerdo con sus comentarios. Por el contrario, la reacción pública abrumadora ha sido de decepción, incredulidad y preocupación. Eso, por sí solo, debería invitar a una pausa y a una reflexión.
Le pido respetuosamente que considere el impacto que sus palabras han tenido sobre innumerables venezolanos, entre ellos muchos que durante años han visto a Estados Unidos como un faro de libertad, justicia y esperanza. En medio de un momento de profundo sufrimiento humano, muchos esperaban empatía y claridad moral por parte del representante de Estados Unidos. Lamentablemente, sus declaraciones transmitieron algo muy distinto.
Como alguien que ha dedicado casi cuatro décadas al servicio de esta nación, vistiendo el uniforme, trabajando en labores de inteligencia y cumpliendo misiones diplomáticas en el extranjero, me sentí obligado a expresar mi profunda decepción. El servicio público se mide, en última instancia, no solo por los cargos que ocupamos, sino por los principios que defendemos cuando más se ponen a prueba.
Respetuosamente,
Jesús Daniel Romero
Capitán de Corbeta, Marina de los Estados Unidos (Ret.)
Especialista en Operaciones de Inteligencia, Departamento del Ejército (Ret.)
Durante estos meses muchos aceptamos —y en mi caso, incluso defendí— la idea de que existía una estrategia gradual. El plan de “tres fases” anunciado por el secretario de Estado que buscaba desmontar, paso a paso, la estructura del chavismo mientras se construían condiciones para una transición democrática. Pero el 24 de junio cambió el país. Los terremotos rompieron ese esquema de la misma manera en que rompieron miles de edificios en Caracas y en el estado Vargas.
Desde el 24 de junio ya no discutimos únicamente quién debe gobernar Venezuela. Discutimos quién puede hacerlo. Hay una diferencia enorme entre ambas preguntas. La primera pertenece al terreno de la legitimidad democrática. La segunda pertenece al terreno de la capacidad estatal y, en este momento, de la supervivencia nacional. Los terremotos respondieron brutalmente esa segunda pregunta y la primera ya había sido respondida hace bastante tiempo (en 2023 y en 2024).
La discusión dejó de ser exclusivamente política. Ya no estamos hablando únicamente de cuándo deben celebrarse determinadas elecciones. Estamos hablando de quién tiene la capacidad de conducir a un país devastado, de coordinar su reconstrucción y, sobre todo, de proteger la vida de millones de venezolanos. Eso cambia completamente la ecuación.
Quiero ser absolutamente claro. Esto no se trata de @MariaCorinaYA como persona. Se trata de lo que ella representa porque así lo hemos decidido los venezolanos.
Ella no es la principal dirigente política del país porque lo haya decretado ningún gobierno extranjero, ningún organismo internacional o ningún partido. Lo es porque la inmensa mayoría de los venezolanos, dentro y fuera de nuestras fronteras, le otorgó esa legitimidad. Y el liderazgo, en una catástrofe nacional, deja de ser un asunto partidista para convertirse en una necesidad pública.
Por eso la pregunta no va dirigida a Delcy Rodríguez. La respuesta de la tiranía es perfectamente comprensible dentro de su propia lógica de supervivencia estalinista. Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello saben que su permanencia depende del miedo (que cada día es menor). Y saben también que la presencia de María Corina Machado en Venezuela representa exactamente lo contrario: organización, esperanza, coordinación y la posibilidad de que una sociedad profundamente golpeada vuelva a reconocerse alrededor de un liderazgo legítimo.
No espero otra conducta de ellos.
La pregunta es para Washington. Es para @marcorubio. Es para @realDonaldTrump. Es para @usembassyve. Si Estados Unidos continúa ejerciendo una influencia determinante sobre el rumbo de la transición venezolana, ¿por qué impedir o aceptar que la dirigente con mayor legitimidad del país permanezca fuera precisamente cuando Venezuela más la necesita? ¿Qué interés estratégico puede justificar semejante decisión después de lo que acabamos de vivir?
Escuché con atención el mensaje que María Corina envió desde Panamá. Hubo una frase que resume perfectamente el momento que atravesamos: «Esto no se trata de mí». Tiene razón. No se trata de ella. Se trata de un país entero que necesita reencontrarse. Se trata de miles de venezolanos de la diáspora que quieren regresar para ayudar. Se trata de médicos, ingenieros, rescatistas, empresarios, voluntarios y familias que necesitan una conducción capaz de organizar el inmenso esfuerzo de reconstrucción que tenemos por delante.
Toda gran tragedia nacional necesita liderazgo. No para sustituir el trabajo de los rescatistas. No para reemplazar a los ingenieros. No para cargar escombros. Sino para darle dirección a una nación que intenta ponerse nuevamente de pie.
Venezuela necesita hoy ese liderazgo. Y la inmensa mayoría de los venezolanos ya decidió quién debe ejercerlo.
Si en Washington alguien considera que la presencia de Machado sobre el terreno puede resultar «desestabilizadora», me temo que está leyendo un país que ya no existe. Porque el verdadero factor de desestabilización no es la líder legítima de los venezolanos; es una tiranía que ha demostrado, frente a la mayor tragedia natural de nuestra historia reciente, que no puede, no sabe y, lo más doloroso de admitir, tampoco quiere gobernar para proteger a su propia gente. Nos odia. Y, siendo honesto, también los odian los venezolanos a ellos. Existe una ruptura moral irreparable entre la sociedad y quienes ocupan de facto el poder.
El estallido social del que tantos hablan no ocurrirá porque María Corina vuelva a Venezuela. Podría ocurrir precisamente si el país continúa sin un horizonte político claro. Si la sociedad no encuentra una conducción capaz de canalizar institucionalmente el inmenso dolor, la frustración y la rabia acumulados durante estos días.
La forma de evitar ese escenario no consiste en mantener congelada una transición. Consiste en acelerarla. Consiste en permitir que la sociedad se organice para reconstruir el país física, económica, institucional y moralmente. Consiste en comprender que estos miserables que hoy permanecen cómodamente instalados en Miraflores ya no pueden seguir al frente de un país al que han demostrado despreciar una y otra vez.
También escucho con frecuencia que Venezuela debe proyectarse ahora como un país estabilizado y lleno de oportunidades para la inversión. Ojalá lleguemos pronto a ese escenario. Pero intentar vender hoy esa imagen ignorando la realidad que dejaron los terremotos sería un profundo error de diagnóstico.
Porque ningún inversionista serio apuesta únicamente por recursos naturales. Invierte donde existen instituciones. Donde existe seguridad jurídica. Donde existe capacidad administrativa. Donde existe un Estado capaz de responder cuando ocurre una emergencia. Y eso fue precisamente lo que esta semana quedó dramáticamente en evidencia.
Los videos de ciudadanos enfrentando a militares, las denuncias sobre obstáculos a la ayuda, el bloqueo de información y la indignación creciente de millones de venezolanos seguirán recorriendo el mundo. No hay estrategia comunicacional capaz de ocultarlo.
Y hay algo todavía más grave.
Un régimen que obstaculiza la ayuda humanitaria durante una tragedia nacional envía el peor mensaje posible a cualquier ciudadano y a cualquier inversionista: que ni siquiera frente al dolor colectivo está dispuesto a renunciar a la lógica del control criminal. Si roban comida, imagínense cómo van a robar las máquinas de empresarios.
Los venezolanos seguiremos agradeciendo el respaldo de Estados Unidos. Seguiremos considerándolo un aliado natural. Pero precisamente porque somos aliados debemos poder hablar con franqueza.
El problema nunca fue solamente Nicolás Maduro. El problema es el chavismo. El problema es Delcy Rodríguez. Es Jorge Rodríguez. Es Diosdado Cabello. Es una estructura de poder que ha demostrado durante veintisiete años que destruye todo aquello que toca y que, incluso frente a una tragedia de esta magnitud, sigue actuando como un obstáculo para su propio pueblo.
Han pasado seis meses desde el 3 de enero. Ha pasado una semana desde el 24 de junio. Cada uno de esos días ha tenido un costo humano. Y los venezolanos ya no podemos seguir esperando.
Queremos caminar junto a Estados Unidos. Queremos que siga siendo nuestro principal aliado en la recuperación de la democracia. Queremos que la reconstrucción de Venezuela sea también una historia de cooperación entre dos países que comparten valores e intereses. Pero también debemos decir con claridad que nosotros no podemos esperar indefinidamente. No podemos. Y no lo haremos.
El chavismo debe llegar a su fin.
No solamente porque destruyó la democracia. No solamente porque destruyó la economía. No solamente porque destruyó el Estado. Sino porque esta semana terminó de demostrar que también es incapaz de conducir el dolor de una nación. O, peor todavía, que lo disfruta.
Si para poner punto final a esta tragedia seguimos contando con el apoyo de nuestros aliados, estaremos profundamente agradecidos. Ojalá sea así. Si ese apoyo no alcanza o no llega con la urgencia que el momento exige, los venezolanos haremos lo que ya empezamos a hacer durante esta semana. Tomaremos el martillo con el que hoy removemos escombros para reconstruir nuestras ciudades. Y, cuando llegue el momento, también para derribar el muro político que desde hace veintisiete años impide que Venezuela vuelva a levantarse.
Ya ha sido demasiado.
🚨 PRIMER TENIENTE KAREN NAYARIT GÓMEZ GUTIÉRREZ: UNA HISTORIA DE DOLOR, INJUSTICIA Y ESPERANZA 🇻🇪
El 22 de enero de 2024, Karen fue citada a una supuesta entrevista en la ZODI de Guatire. Al llegar, fue detenida por funcionarios de la DGCIM. Desde ese momento, estuvo desaparecida durante semanas: para su familia fue una época de angustia total, sin saber dónde estaba, si estaba viva o qué le había pasado. Luego supimos que estaba recluida en las instalaciones de la DGCIM en Boleíta, y posteriormente fue trasladada al INOF, la cárcel de mujeres en Los Teques.
Ella es Primer Teniente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, profesional en el área de fisioterapia. Proviene de una familia humilde, criada en el campo; ingresó a la academia militar porque sus padres no tenían recursos para costearle una universidad. Karen creía que servir a su patria sería un orgullo y su oportunidad de salir adelante, jamás imaginó que su destino sería convertirse en una presa política.
Pero lo que más destroza el corazón es su condición de madre de dos niños pequeños, de apenas 1 y 2 años cuando se la llevaron. El día de su detención, todavía amamantaba a su hija menor. Salió de casa pensando que regresaría pronto a abrazarlos, y hasta hoy no ha podido volverlos a ver ni tenerlos cerca. El dolor de perderse sus primeros años, de ver cómo crecen lejos de ella y de que su pequeña ya casi no la reconozca como mamá, es el sufrimiento más grande que carga en su alma.
¿Cuál fue su verdadero delito? Alzar la voz para denunciar. Todo comenzó cuando ella reclamó y dio a conocer la desaparición y detención de su pareja, el Coronel Carlos Jesús Sánchez Vásquez padre de sus hijos, quien fue privado de libertad el 14 de diciembre de 2023 y también pasó por la terrible experiencia de la desaparición forzada. Por defender a su familia, decidieron callarla a ella también.
Hoy se le acusa injustamente de terrorismo y traición a la patria dentro del llamado “Caso Brazalete Blanco”. La acusan de supuestamente gestionar insumos médicos, algo que carece de todo sentido: Karen es fisioterapeuta, no es médico ni enfermera.
#Venezuela
@bsmarinos soy la mamá de Hugo Marino les quiero pedir un gran favor ayúdenme a q el régimen me dé la Fe de vida de mi hijo ayúdenme a presionar para q me respondan y no sigan escondiendo la desaparición de mi hijo debo encontrar la verdad por favor no me dejen sola gracias
IDENTIFICADO:
LUÍS FELIPE CÁDIZ, FISCAL 67 ÁREA METROPOLITANA SE CARACAS, QUIEN PERMITIÓ AS3SINAT0 DE VICTOR HUGO QUERO NAVAS.
AHORA ES DE INTERÉS PARA EL @StateDept