No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca. Y sobre todo, agradezcan por ello.
Imagínate levantarte, saber que invadieron un país vecino y lo primero que se te ocurre es pedir lo mismo para nuestro país.
La gente no tiene concepto de nada, el odio les nubla hasta la más mínima capacidad de pensar.
En el fondo, no quiero contarle a nadie lo que está pasando en mi vida. Prefiero guardármelo, vivirlo a mi ritmo y en silencio. No todo el mundo entiende, y no todo el mundo necesita saber.