Cuentan que en una ocasión un feligrés tuvo un enfrentamiento con su párroco, el feligrés le dijo al sacerdote en tono intimidatorio, «Sepa Ud. que yo trato de tú al Sr. Cardenal (Quiroga Palacios)» a lo que el cura le contestó. «Hay muchas maneras de ser maleducado, esa es una».
Doy gracias a Dios y a todos los que me han acogido y que, de mil maneras, han colaborado en la preparación y la realización de los distintos momentos en Madrid, Barcelona, Montserrat y en las Islas Canarias. Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido, y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España.
El Papa ha repetido en Arguineguín lo mismo que siempre ha dicho sobre la inmigración.
Lo de la acogida es lo que siempre se resalta, pero me permito resaltar la otra parte que complementa al discurso y que, por lo que sea, nunca se pone de relieve:
"Cada barca que llega trae consigo una pregunta: ¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida? (...)
La dignidad humana exige (...) cooperación real contra los traficantes y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en la propia tierra. Si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar, el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerras, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres sin que las armas destruyan el futuro de los niños. No podemos acostumbrarnos a contar muertos, la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera."
Entiendo que algunos querrían que el Papa replicara el discurso de @AfD, pero su mensaje es el propio del líder de la Iglesia, cuya vocación es universal.
Su papel es poner el acento en la dignidad humana. El de los gobiernos es proteger a la nación de la inmigración masiva.
La primera vez que vi este vídeo, hay que verlo hasta el final, me entró algo en el pecho y no he vuelto a olvidarlo. Quizás sea un reflejo de la organización y cuidado vistos hoy en Barcelona.
Mucha foto, mucho discurso y mucha pose.
Pero fue Feijóo quien retiró del Monte do Gozo el monumento dedicado a San Juan Pablo II tras su visita a Santiago de Compostela en 1989.
Que no se olvide.
Dicen que San Juan María Vianney (Santo cura de Ars), veía al diablo entre los que hacían cola para confesarse con él. Hoy el Papa León XIV ha vivido una experiencia semejante en el Congreso.
Ni mi familia es cristiana, ni he crecido en un entorno cristiano, he ido a un colegio laico y hasta que caí en la depresión Dios para mí era como el Liverpool, algo que está ahí, que no tiene nada que ver contigo, pero que respetas.
Con la depresión empecé a ir a la iglesia para hablar con mi difunto abuelo, y empecé a quedarme en las misas, empecé a aprender un poco de los evangelios. En un tiempo de tormento y oscuridad dentro de mí, donde me odiaba a diario, abracé a San Agustín o él me abrazó a mí, y empecé a tener fe y esperanza.
No soy el católico más leal ni ferviente, me gustaría ir a misa más de lo que voy, pero sí que sé que estoy en buen camino. En el proceso de crecer y conocerme y saber quién soy. He acogido en mí los valores del catolicismo y estoy contento de querer ser una persona que haga a Dios y a mi abuelo orgullosos de mí.
Ahora tengo un poco más de luz conmigo y el amor, la fe y la esperanza empiezan a acompañarme poco a poco, con mis recaídas y mis ánimos, pero no me siento solo, gracias a Dios.