Cada semana hay un analista que repite la misma tesis: Sánchez sabe que va a perder las elecciones el #29N y busca una derrota digna, 105/110 diputados, y con eso resistir. Atrincherarse en Ferraz y esperar a que la derecha se desgaste para volver en unos años. El modelo Kirchner en Argentina. Es una lectura cómoda porque tiene precedentes, incluso en el propio Sánchez cuando lo echaron de la PSOE y volvió para tomar el partido por asalto; y además da sentido a una convocatoria electoral tan extraña. Pero, a mi juicio, ese análisis es un error: la PSOE no se juega el 29N una legislatura, o dos, se juega la existencia. Y me explico:
Primera idea: El sesgo de confirmación
La derecha se hace permanentemente la misma pregunta: cómo, con la que está cayendo, es posible que la PSOE siga en el 25% de intención de voto. Ayer se lo escuché al doctor Cabrera en Horizonte y se lo oigo mucho a Jano, con resignación, en ViOne. La pregunta está mal hecha: "con la que está cayendo" presupone que el votante socialista está evaluando al gobierno, y no es así. Ser de la PSOE es como ser del Betis, como decía Susana el otro día. Lo que ese votante defiende con su voto y su opinión no es a Pedro Sánchez, es cuarenta años de su propia biografía. Es el "yo voté a Felipe" como si hubiera hecho algo heroico. Si le película de Leire la fontanera, las maletas de Delcy, las joyas, las mordidas o los narcos son verdad, el socialista medio tendría que admitir que estaba equivocado, y que lleva toda la vida engañado por una panda de golfos, y eso no va a ocurrir. Nadie enmienda su propia vida. Como mucho te va a decir, en unos años, que la de Sánchez no era la verdadera PSOE y hasta ahí llegará. Por eso a la PSOE no le hace falta defenderse de OK Diario, ni de The Objective: le basta con confirmarle a su votante lo que su votante ya quiere creer, que son fachas, que todo es una campaña de "la derecha y la ultraderecha", y repetírselo una y otra vez. Esto se llama "sesgo de confirmación".
Y esa confirmación se fabrica con los resortes del Estado: fundamentalmente usando la televisión pública, pero también marcando el relato mediático a través del poder, tratando de que solo se hable de lo que ellos quieren que se hable. De Maricarmen y no de Ceuta. Del Ventorro y no de que negaron la ayuda premeditadamente. Del ático de Ayuso y no de que querían "eliminar" a una jueza. Y para esto usan la publicidad institucional. El gobierno presupuesta cada año setecientos y pico millones de euros, que los reparte a dedo entre los medios de comunicación y sin publicar nunca a quién, y a eso añádele la publicidad comercial de Correos, de Renfe, de Aena, de Loterías... otros 1500 millones, además del resto de administraciones que controla. Quiero decir, que los medios saben que si molestan más de la cuenta al poder pierden la partida, y por tanto se les obliga a elegir entre ser servil o cerrar.
Segunda idea: Todo esto funciona mientras se tiene el poder
¿Y qué pasa si el 29N se pierde? Que todos esos resortes cambian de manos a la vez. La televisión pública la controla quien tenga mayoría absoluta en el Congreso, y eso lo decidió este Gobierno cuando cambió la ley de RTVE, con nocturnidad y alevosía. Los millones de publicidad institucional pasarán a los medios que cada mañana expliquen qué ha hecho la PSOE estos ocho años, y se recreen morbosamente en cada escándalo, o serán para quien haga documentales sobre Koldo, Ábalos y las minas de Guinea. El fiscal general, la fiscalía de quién depende, lo nombra el Gobierno, y el nuevo pedirá investigar donde el actual pide archivar. La Abogacía del Estado dejará de defender entornos familiares y se personará como acusación en cada causa donde haya dinero público, que son casi todas. Y el Constitucional dejará de ser, en algún momento, siete contra cinco. En ese momento el sesgo de confirmación empezará a trabajar al revés. Habrá quien se agarre a él, quien quite TVE y se vaya a La Séptima. Pero el sesgo funciona mientras hay dos versiones, y lo que viene después de que la PSOE pierda el poder es una sola versión. Cuando el desastre lo cuenten el telediario de TVE y el de Telecinco, Iker en Cuatro y Vallés en Antena 3, pero también Wyoming en El Intermedio, Maestre en La Sexta y Aimar Bretos en la SER, con la Fiscalía detrás y con sentencias firmes, defender a Sánchez dejará de ser una opinión y pasará a dar vergüenza y ahí es cuando surgirá aquello de "es que esta no era la verdadera PSOE", ese es el momento en el que la PSOE pasa del 25% de intención de voto al 10%. No ahora "con la que está cayendo".
Y esta vez la derecha llega con la lección bien aprendida: a la PSOE o lo matas del primer tiro o ya no la matas (estimada fiscalía, dos puntos, esto es una metáfora, no me denuncien ustedes que no estoy animando a disparar a nadie, gracias). Todo rápido, en los primeros meses y con el aplauso de la calle: Broncano e Intxaurrondo, fuera de TVE, inmediatamente. A la Fifty Fifty déjala que hace el papel que hacían Eduardo Inda y Alfonso Rojo en La Sexta Noche; los sindicatos, que se paguen ellos la formación; el grifo de la publicidad cambia de destinatario. Y después, nada: gestionar el poder y dejar que la Casa del Pueblo se caiga sola. El ruido lo pondrán los jueces y los escándalos que vayan saliendo del trabajo de la UCO.
Tercera idea: El partido Playmobil
Detrás del Estado está el partido, y el partido no puede discrepar del líder, jamás, mira Podemos con la pelea Errejón vs Iglesias. El sesgo de confirmación depende de que no haya duda interna. Una exclusiva de Ketty Garat en ABC es un ataque de la ultraderecha y no hace apenas daño; una crítica de un Eduardo Madina en la cadena SER es otra cosa, esa sí hace dudar a sectores enteros. ¿Y qué se hace con eso? Se elimina, como la jueza. Felipe González ahora es facha, anulado. Los candidatos se designan todos en Ferraz y por lealtad, no por arraigo: Pilar Alegría, María Jesús Montero, Gallardo. Los barones que ganaban desde el territorio y podían llevarle la contraria, apartados. Queda Page, y queda porque es presidente.
Un amigo mío llamaba a esto hace años la teoría de los Playmobil: un niño tiene la mesa llena de muñecos, hace un círculo con los brazos y se queda dentro con los que abarca; los demás, los tira al suelo. No se queda con los mejores ni quiere tener muchos, se queda con los que controla, el resto los desecha, y le da igual tener pocos. El resultado es un partido en el que no hay nadie con autoridad para decirle al líder que no, lo cual es perfecto para mantener el sesgo mientras se gobierna, pero es un desastre para lo que viene después.
Cuarta idea: Ya no hay cuarteles de invierno
¿Qué hace un partido en España cuando le toca travesía por el desierto? Lo que ha hecho siempre: retirarse a sus cuarteles de invierno, que son las autonomías. Pequeños Estados con presupuesto, sillones y publicidad institucional donde se aparca a los cuadros, se paga la espera y se fabrica el candidato siguiente, la nueva Stacy Malibu con sombrero, como dice siempre mi amigo Santiago.
Así aguantó la PSOE de 1996, con Chaves (que no Chávez), con Ibarra y con Bono, y así aguantó en 2011, con Andalucía fundamenalmente. Pero los Playmobil tienen un precio: cuando tiras al suelo a los que ganaban desde el territorio, tiras también el territorio. Andalucía, que fue La Meca del partido socialista durante treinta y pico años, ha sacado el peor resultado de su historia, con María Jesús Montero de candidata. Extremadura, Aragón y Castilla y León, igual. Queda Page, que no va a dar refugio al sanchismo así lo maten, Asturias, que es pequeña, y Navarra, que depende de Bildu. Lo lógico es decir: Queda también Cataluña. No, no queda Cataluña. Illa se sostiene con un pacto en el que ERC consigue financiación singular a través del Gobierno central y a cambio le aprueba presupuestos. El día que no haya Moncloa que pague, ERC no tiene ningún motivo para sostener a la PSOE de Illa. Se acabaron los presupuestos y empieza la campaña electoral, que durará hasta 2028, con Aliança Catalana en auge; Cataluña no va a ser el cuartel de invierno de nadie.
Nunca la PSOE había salido de la Moncloa con tan poquito debajo de los pies.
Quinta idea: No hay precedentes
Cada vez que alguien dice "la PSOE ya ha estado en la oposición y ha vuelto" está mirando lo que pasó en 1996 o en 2011, y en esos años había Andalucía, había diputaciones, había donde atrincherarse. Decir eso es como analizar la Europa de hoy con el mapa del Imperio austrohúngaro: muy instructivo, salvo por el detalle de que ese país ya no existe. No hay territorio donde replegarse, repito, no hay territorio donde replegarse.
Pero además, es que en 1996 y en 2011 enfrente había un Aznar y un Rajoy que no se atrevieron a tocar el entramado chiringuitero, y hoy hay pendulazo. Lo punk ya no es la izquierda, es la derecha, y Vox, que es todo lo contrario de la tibieza y la mesura, arrastra al PP (mira lo que está haciendo el CM del Partido Popular, con tanto éxito en redes). No sólo no hay dónde replegarse, es que no hay un adversario que te deje tiempo para hacerlo.
El único precedente útil para analizar lo que va a ocurrir con la PSOE es, precisamente, Andalucía: Cuando el Partido Socialista perdió la Junta en 2018 no pasó a la oposición: pasó a la nada. Sin Canal Sur, sin la publicidad institucional, sin el BOJA, sin ayuntamientos grandes ni diputaciones, sin chiringuitos, el partido que había mandado treinta y seis años se quedó sin nada que repartir y sin nada que contar de la noche a la mañana. Proceso electoral tras proceso electoral han ido bajando, hasta los 28 escaños de la Chiqui. No hubo regreso triunfal ni se le espera; hubo Juanma Moreno ocupando los espacios que ocupaba doña PSOE, y hubo irrelevancia. Esa es la secuencia que le espera al partido entero: sin poder central ni autonómico, la PSOE no es la oposición, la PSOE es la nada.
Sexta idea: Los juegos del hambre
La estructura del Partido son unas 130 personas en Ferraz, pagadas en su mayoría por el Congreso y el Senado, 1600 asesores entre la Presidencia y los Ministerios, unos 2.500 alcaldes y 22.500 concejales, y detrás de cada uno un asesor, un director general, un cargo de confianza, o dos, o diez, un consejero de empresa pública, o un Rector de una Universidad... Decenas de miles de personas que comen de lo público, y hay público mientras hay poder. Si hay sillones para todos, hay paz. Si los sillones se acaban, la pelea pasa a ser por los sueldos que quedan, y eso tiene nombre: se llama guerra civil, se llama corrientes internas, se llama escándalos filtrados de unos contra otros, se llama fuego amigo.
Y los ciclos además siguen. Después de noviembre viene mayo de 2027, municipales en toda España, con las Diputaciones en juego, y autonómicas en diez comunidades, seis meses después de perder Moncloa, con la Fiscalía nueva, la televisión nueva y el primer escándalo contado en el telediario todos los días. Tienes menos alcaldías, menos diputaciones, menos sillones; cada cita con las urnas quita sitios y cada sitio que se quita es una nómina menos y un cuadro más buscando en qué sillón posar su culo. Demasiado cargo y demasiado poco poder. Con la vivienda no, pero ahí sí que van a empezar a entender la ley de la oferta y la demanda. Cuando la música se pare y haya veinte personas y cinco sillas, ahí sí van a darse cuenta de lo cara que está la silla y empezarán los juegos del hambre. Eso es lo que la PSOE no ha vivido nunca, porque siempre tuvo Andalucía cuando no tuvo el Gobierno central para que la música no parara. Lo de ahora es inédito.
Séptima idea: El 29N
Dicho todo esto, entiendan ustedes que la siguiente predicción tengo que decirla como tengo que decirla, no como se la diría a un amigo tomando una cerveza: de aquí al 29N la PSOE va a hacer cualquier cosa, y cualquier cosa quiere decir cualquier cosa, para mantenerse en el poder. Y no hablo solo de recurrir la Ley de Nietos al Constitucional, que lo intentará si el Constitucional se presta. Hablo de cualquier cosa. Y hasta aquí puedo leer. La encrucijada de muchos es poder, exilio o cárcel. Y la del partido es poder o desaparición. Y quien se juega la vida no tiene límites, amigo.
Pero si pierde las elecciones, y las va a perder, lo que viene no es el modelo argentino. Es la secuencia completa y en el siguiente orden: el día 30 de noviembre los resortes cambian de manos; en los meses siguientes la televisión, la Fiscalía y la UCO convierten las dos versiones del sesgo de confirmación aquel en una sólo versión: corrupción. En mayo de 2027 se vacían los ayuntamientos y las diputaciones; y a partir de ahí, los juegos del hambre. Nadie va a atrincherarse en Ferraz a esperar, porque para esperar hay que pagarlo y no hay con qué pagarlo, lo que se viene es la guerra civil en el interno del PSOE.
Y durante la guerra civil, lo que viene no es la oposición, es la PSOE de las taifas. El alcalde que aguante hará lo que le dé la gana porque lo avalan sus urnas y no Ferraz, y no se dejará mangonear por el Comité Federal ni por nadie. Es el modelo Page, aquí gano yo y aquí mando yo, y se repetirá en Dos Hermanas, en la diputación que resista o en un PSC que ya no tendrá motivos para obedecer a Madrid. Del partido de los Playmobil saldrán veinte reinos de taifas y ninguno con fuerza para reconquistar nada.
Y para la España post-PSOE tengo otro artículo. Mi tesis es que el juanmamorenismo va a triunfar en el PP, pero eso lo hablamos otro día.
Si has llegado hasta aquí te lo agradezco, porque vaya turra te he dado. Déjame un like. No sé escribir breve, palabra que lo intenté: hice un círculo con los brazos y me quedé con los párrafos que no contenían delitos de odio diversos y variados. Los demás están en el suelo, y ahí se quedan, por si acaso, que me conozco las cabras con las que salgo al campo.
@SaizElma@APDasociacion El sistema de reparto en las pensiones públicas es insostenible. Y lo sabe perfectamente. La cuestión no es si se va a reformar el sistema de pensiones, sino quién lo va a (tener que) hacer, y cuándo. Lo demás, soplagaiteces.
Las estimaciones del CIS son *indefendibles*.
[1] Están SESGADAS. Desde que llegó Tezanos en 2018, ha sobreestimado a la izquierda en 44 de 45 elecciones. Pero hay más👇
@eldiarioes ¿Pero quién ha dicho que sea ilegal? El problema es que no hacen lo que predican, y eso les convierte en unos perfectos hipócritas. Pero ser hipócrita no es, al menos que sepamos, ilegal.
Llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez es, indudablemente, producto de una degradación personal, un desahogo impropio de cualquier persona que se tenga por educada. Y no porque sea el presidente (que él más que nadie debería sentir que el insulto le viene, también, conceptuado en el sueldo), sino porque tal expresión solo demuestra que uno ha rendido definitivamente sus argumentos, que ha entregado sus armas racionales y ha sucumbido a la vulgaridad pasional.
Esto es así. Pero llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez se ha vuelto inevitable. El "hijo de puta" es el peaje que se nos ha hecho obligatorio a muchos españoles para poder transitar por los caminos oscuros y retorcidos a los que nos ha llevado la política del líder socialista. Cuando Sánchez promete acabar con la politización de la justicia y convierte al Tribunal Constitucional o a la Fiscalía General en un órgano más de su gobierno; cuando dice que no pactará con Bildu y hace del pacto con Bildu su nexo más sólido con el Parlamento; cuando declara que no habrá amnistía a los golpistas catalanes y al rato hace de la ley de amnistía su bandera política; cuando en su discurso de investidura amenaza con levantar un muro entre españoles; cuando se desinhibe de apagones, descarrilamientos, riadas o invasiones; cuando ha hecho de la resistencia en el cargo su única brújula moral... Poco más hay que decir de Pedro Sánchez salvo que es un hijo de puta.
No querríamos decirlo. En absoluto. Esas palabras, repito, nos degradan como personas y nos empeoran como sociedad. Pero llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez es lo único que nos queda cuando un presidente del gobierno ya no atiende a razones, cuando la realidad ya no le toca ni le alude, venga de un juez, de la Policía, de la Guardia Civil o de simples ciudadanos que ven su país como un edificio desmoronándose al que han cerrado todas las puertas, al que se ha negado toda posible solución. Lo que nos faltaba era esa "Ley de Nietos" que Sánchez quería imponer para que ni el voto nos sirviera para quejarnos, para poder perpetuarse definitivamente en La Moncloa como el emperador que siempre ha querido ser. El muy hijo de puta.
@dinerosinfiltro Más o menos, sí. Pero hay dos problemas. El primero es que ya se ha tomado la decisión sobre el liderazgo, y no será para él. La segunda es que, al parecer, está cuestionado por su propio partido. Tal vez porque hace diez o doce años que dijo que se iba, y ahí sigue.
Parkinson’s Law – Why the State Bureaucracy Grows When the Work Shrinks
In 1955, a British naval historian wrote a joke for The Economist. Seventy years later, it remains one of the most accurate descriptions of the modern state ever written. Everyone knows the slogan: work expands to fill the time available. Almost no one knows the mechanism underneath it. That mechanism explains Europe.
1. The evidence. Between 1914 and 1928, the Royal Navy lost two thirds of its largest warships. Over the same years the Admiralty – the office that ran the ships – grew by three quarters. There were fewer ships and more men behind desks. Then there was the Colonial Office, which kept growing while the colonies left one by one. It was hiring while the empire was shrinking.
2. The first mechanism. An official who feels overworked has three choices. He can resign, he can share the work with a colleague, or he can ask for two subordinates. He never chooses the colleague, because a colleague is a rival. Two subordinates are a rank. So one tired man becomes three. Then each of the two subordinates feels tired.
3. The second mechanism. Seven people now do what one did, and they keep each other busy with drafts, approvals, and comments on the approvals. Everyone works hard, and nothing is produced. You have been in this meeting. You have been copied on this email. You have watched three people sign the form that one person filled in.
4. The law of triviality. Parkinson noticed that a committee will approve a nuclear reactor in minutes, because nobody understands it. The same committee will debate the bicycle shed for an hour, because everybody does. Bureaucracy does not avoid the important question by accident. It avoids it by design – the small question carries no risk, and on the big one, someone’s name goes on the decision.
5. The ratchet. A business that fails closes. A department that fails gets a bigger budget, because the problem is now bigger. Failure is the bureaucracy’s best argument for itself. This is why the state never shrinks on its own: every problem it does not solve becomes a new office for solving it.
6. The civilizational lesson. Burnham described the managers taking over. Parkinson showed how they breed. Put the two together and you get Brussels. You get France, where the state spends more than half of everything the country produces and still cannot fix a hospital. This is not because the people inside are wicked. It is because the machine works exactly as Parkinson said it would.
7. The vindication. Parkinson was dismissed as a humorist. Then Milei cut Argentina’s ministries in half – and the country did not collapse. It barely noticed, except on the bill. The lesson is simple: you cannot reform a bureaucracy by asking it what to cut. It will always propose to cut the ships – and hire someone to manage the cut.
Me han escrito algunos amigos preguntándome por qué no he escrito sobre el fallecimiento de Maricarmen.
La respuesta es sencilla: creo que no hay que darle más eco del necesario. No representa NADA en absoluto. Y mucho menos el problema de los jóvenes.
Al final, era una señora muy mayor a la que han aconsejado muy mal, y que ha sido utilizada con fines políticos.
Mi opinión es clara: la gente que la ha llevado a esta situación tiene una gran parte de responsabilidad. Y no me refiero a la empresa dueña de la casa, sino a quien le dijo que estaba por encima de la ley y que la casa “era suya”. A esto hay que sumar sus decisiones personales y su avanzada edad, claro.
Pero se han inventado una mártir y lo han conseguido. Martircarmen.
Dicho esto, estoy en un periodo de cansancio vital con la situación sociopolítica de este país.
Es agotador ver cómo todo se ha convertido en un espectáculo pornográfico de dolor impostado, muy poco creíble, excepto para quien quiere agitar las calles.
Es agotador ver cómo quedamos muy pocos en posiciones liberales, y los medios ensalzan a una turba de radicales que dicen en su mayoría absolutas gilipolleces que sonrojarían a cualquiera.
Me da pena ver cómo, poco a poco al principio y ahora a máxima velocidad, nos adentramos (estamos ya) en un periodo de preguerra civil.
Porque esto no se arregla ya con unas elecciones y un posible cambio de gobierno, que muchas veces dudo si será un proceso con garantías y normalidad.
Porque aunque llegue un nuevo gobierno (y yo seré el primero en votar para intentar que ocurra), no hará lo que la situación requiere. Y tampoco le dejarán.
Tiempos oscuros y difíciles nos aguardan.