La verdad, hay veces que no vale la pena dar explicaciones, por que la gente está programada de una manera, que no le permite abrirse al diálogo y en vez de entablar un debate buscando una solución, termina siendo, una discusión por ver quien impone su voluntad ante el otro.
Hace tiempo, una amiga me dijo, "yo no quiero que me des una solución a mis problemas, solo que me escuches", en su momento no entendía esa frase, sin embargo, con el paso del tiempo entendí el valor del silencio.