Si usted no está de acuerdo con abortar un hijo con síndrome de Down, no aborte a su hijo con síndrome de Down. Si no es su embarazo ni su vida ni su problema, proceda a meterse la lengua en el culo porque usted no va a cuidar a esa persona de por vida ni va a poner para los gastos.
Me da risa cuando me dicen “¿y qué hiciste este finde?”, como si hubiera hecho paracaidismo o algún deporte extremo. Tengo 36, fui al súper, lavé ropa, ordené mi cuarto, me tomé un vinito y avancé unos capítulos de mi serie.
La gente indignada por el aborto del niño con síndrome de Down como si ellos fuesen los que van a tener que cuidar toda la vida a alguien con esa discapacidad.
Es muy fácil condenar las cosas cuando uno no es el que las va a vivir.