@nytimeses A veces, o casi siempre, la rutina y el sentido de responsabilidad ahogan quizás hasta asfixian al afecto tan inmenso que sentimos por ellos, nuestros niños...
A los cachorros les tenemos mucha paciencia a pesar de que se porten mal; ¿por qué no tener la misma comprensión con nuestros hijos y tratar de conectar con ellos en vez de regañarlos? https://t.co/uSpOkumZXl