Lula es probablemente el mayor estadista latinoamericano en el mundo y el último gran político del siglo XX que queda activo en la región.
Su fascinante historia es un resumen del último siglo: nacido en la periferia de su país, obrero metalúrgico, sindicalista, militante del movimiento social brasileño, ideológicamente progresista (oscilando de izquierda al centro), lleva 50 años en el escenario político de su país y fue actor clave en la caída de la era militar brasileña, así como de la creación de un partido, el Partido de los Trabajadores, por el cual fue diputado por primera vez. Ha sido un comprometido activista y orador sobre temas globales, lo que impulsó su carrera a la presidencia. Es el presidente latinoamericano que más personas ha sacado de la pobreza y extrema pobreza: entre 40 y 50 millones según el Banco Mundial. Durante sus primeras dos presidencias el PIB de Brasil creció hasta escalar 7 posiciones en el ranking global (llegó de la 14 a la 7) convirtiéndose en una potencia mundial emergente. Y es el único brasileño en haber sido 3 veces presidente. Ha sobrevidido al cáncer 2 veces y es un destacado referente mundial en temas de lucha contra la desigualdad.
Sus enemigos no pudieron destruirle y está a las puertas de su última batalla que podría ser determinante para la izquierda regional y global: vencer al neofascismo y al trumpismo en un país clave para el continente y para el futuro de la humanidad: Brasil es el mayor pulmón del mundo y una nación cuyo camino al desarrollo podría ser un ejemplo de cómo se puede eliminar la desigualdad en la periferia global.
¿Podrá lograrlo? Lo decidirá el pueblo brasileño.
Dedicado, con cariño, a la derecha “pro-vida”.
El Papa León XIV lo dice: no eres pro-vida si estás contra el aborto y, al mismo tiempo, a favor de la pena de muerte o del trato inhumano a los migrantes. La vida no se defiende por fragmentos. O se defiende toda, o se usa como eslogan.
La contradicción es vieja y cómoda. Se llora al no nacido y se aplaude la silla eléctrica, el muro, la redada, el hambre como política. Se invoca a Dios para cerrar el útero y se le apaga cuando toca abrir la frontera o soltar la horca. Eso no es doctrina: es selección de víctimas.
La vida del pobre, del migrante, del condenado también cuenta. Aunque no entre en la campaña.
Le pido a todo el activismo progresitas en redes hispanoamericano hacer RT a este afiche para derrotar las granjas de bots que están operando sobre Brasil.
Eu não quero ver o dinheiro do leite, do pão ou do lanche das crianças indo parar nas bets. Não quero ver trabalhador se endividando enquanto os donos das apostas ficam cada vez mais ricos.
A partir de agora, não tem mais bet.
Esto se llama multitud, diversa, individual y colectiva al mismo tiempo, capaz de hacer una revolución si se lo propone. Brasil nos dejes qie tr derroten los algoritmos de los israelíes genocidas y de los gringos que ya saben que es genocidio desde Hiroshima.
Latinoamericanos unidos en contra del fascismo y el fraude electoral.
Campaña limpia y transparente, no somos bots, somos Chilenos apoyando la campaña legítima de @LulaOficial
Bora LULA
🇨🇱❤️🇧🇷