Ojalá esta tarde Florentino subiendo al atril. Se hace el silencio. Carraspea. Se acerca al micrófono. Da dos golpecitos para comprobar que funciona. Y procede a hablar..sólo dice:
"Xosé Mourinho".
Baja el micrófono. Se da la vuelta y se pira.
A Florentino, después de la rueda de prensa y de la entrevista, le están llamando gagá, viejo, desubicado, emperador, prepotente… Incluso machista.
Pero mentiroso no le dicen.
No irá tan desencaminado.
Imagina que eres un chaval del Castilla al que Arbeloa ha llamado para entrenar con el primer equipo y el día del entreno ves a Valverde KO de un puñetazo de Tchochomeni, a Arnold llorando en una esquina, a Mbappé descojonándose, a Mendy saliendo en ataúd de la enfermería y a Rüdiger detrás de Carreras para inflarlo a hostias.
Este tipo de personajes, que para nada están cualificados para desempeñar la labor que les ocupa, son los que tergiversan y manipulan al aficionado desde una supuesta atalaya de imparcialidad.
Está es la otra pata del sistema corrupto arbitral, que impera en este país hace décadas.
Pero la culpa no es de ellos, si no de los medios que le dan soporte, más allá de las redes sociales.
Tomen nota de eso.
Lean ésto para comprender el panorama y no quedar de tontos ,Hoy muchos están viendo que el diésel sube más de $500 el jueves y ya hay filas eternas de vehículos esperando llenar estanque y la reacción automática es:
“¿quién tiene la culpa?”
Pero esa pregunta, aunque válida, se queda corta.
La pregunta correcta es: ¿por qué pasan estas cosas?
Voy a explicarlo en simple, porque este tema nos afecta a todos.
Primero: Chile no produce petróleo.
Lo importamos.
Eso significa que cuando el precio internacional sube —por guerras, crisis o decisiones externas— nosotros no tenemos control. El golpe llega sí o sí.
Entonces, ¿por qué antes no subía tanto de golpe?
Porque existe un mecanismo del Estado que amortigua estas alzas.
En simple: cuando el combustible sube mucho, el Estado paga una parte para que tú no lo sientas completo.
Suena bonito, ¿cierto?
El problema es que eso no es gratis.
Mientras tú pagabas menos, el Estado estaba poniendo la diferencia.
¿Y de dónde sale esa plata?
- De deuda
- De impuestos
- O de recortes en otras áreas
Se llegó a gastar del orden de cientos de millones de dólares por semana solo en contener el precio de los combustibles.
Ahora pensemos esto en serio:
¿Tiene sentido que un país gaste miles de millones de dólares en subsidiar bencina… mientras tiene problemas en salud, seguridad, educación y pensiones?
Esa es la discusión real.
Aquí hay tres caminos posibles:
1. Mantener precios artificialmente bajos
→ La gente no siente el golpe ahora
→ Pero el país se endeuda y después el ajuste es peor
2. Subir de forma gradual
→ El golpe se reparte en el tiempo
→ Pero sigues gastando millones cada semana
→ Sigues pateando el problema
3. Ajustar de golpe
→ Duele ahora
→ Pero dejas de seguir acumulando deuda
Lo que estamos viendo hoy es esa tercera opción.
¿Es agradable? No.
¿Es popular? Tampoco.
Pero financieramente es la forma más rápida de dejar de perder plata como Estado.
Y aquí viene la parte más incómoda de todas:
Gran parte de las crisis que estamos viendo —combustibles, energía eléctrica y otras— tienen un factor común:
el populismo.
Durante años se tomaron decisiones pensando en el corto plazo:
- Congelar precios
- Entregar beneficios sin respaldo real
- “Aliviar” hoy, aunque eso signifique cargarle el costo al futuro
Porque claro… es más fácil ser el gobernante que “te ayuda” ahora, que el que te dice la verdad incómoda.
Pero la economía no funciona con buenas intenciones.
Nada es gratis.
Nunca lo ha sido.
Si el Estado no paga hoy… alguien lo paga después.Y ese “después” puede ser:
- Más impuestos
- Más deuda
- Menos recursos en otras áreas
- O simplemente un golpe más fuerte más adelante
Lo vimos con la luz.
Se congelaron precios por años.
¿Resultado? Cuando ya no se pudo sostener, las cuentas subieron fuerte de una.
No fue casualidad.
Fue una cuenta acumulada.
Entonces la pregunta que deberíamos hacernos como país es otra:
¿Queremos soluciones reales… o parches temporales?
Porque seguir eligiendo populismo es básicamente decir:
“Que el problema no lo pague yo… que lo paguen mis hijos o mis nietos.”
Y eso, más que una solución, es simplemente patear la pelota.
Al final, la realidad siempre llega.
Y cuando llega, no pregunta por popularidad.