En mi infancia, en los 90s, todos los cracks eran brasileros o europeos. Renegaba que no había 1 sola tapa de algun jueguito con la cara de un argentino. Después, Messi.
Como es tan difícil describirlo en palabras, decidimos que es mejor que lo definan aquellos que compartieron, compitieron o disfrutaron de él.
Feliz cumpleaños, Lionel.
Abro hilo.
@IatNacho 10 paquetes de 40.000 x piso de cajon x 4 pisos: 1.6M x 2 cajones: 3.2M. 5 cajas de zapato de 0,5M c/u: 2.5M. Carry on: 3M. 3 bolsas de 1M: 3M. 4 cajas x 1M: 4M.
TOTAL: 15M aprox
@vulgarcite 10 paquetes de 40.000 por piso. 4 pisos. 1.600.000 por cajón. 2 cajones 3.200.000. Más 1 carry on, una bolsa + 5 cajas de zapatos con 50 fajos cada una= 2.5M
Mi teléfono no paraba de vibrar, en todos los sentidos de la palabra, con aquellos mensajes, algunos en pregunta, otros en afirmación. Colegas, familiares, amigos, desconocidos…
Sentado en el piso de una estación desbordada, disparé yo una pregunta –“¿Diego está bien?”- a decenas de contactos muy cercanos a Maradona, algunos incluso indeseables.
Uno de estos últimos fue el primero que respondió: “Sí, cabeza, se descompensó un poquito, pero me dicen que está bien”. No me resultó suficiente. Insistí con otros. Mientras, la hora de la partida del tren – y de la desconexión- se aproximaba. Arreciaban los mensajes: “Hay una foto donde están subiendo el cuerpo a la ambulancia”, decía uno. De pronto, apareció la directora de TeleSur: “Está volando hacia Moscú, en un avión privado”. Contundente. Pero insuficiente. Me subí al tren. Entré a un camarote en el que sólo quedaba libre un camastro muy cerca del techo, claustrofóbico. En los otros tres, otros tantos rusos que poco sabían del Mundial y nada de castellano.
El antiguo armatoste empezó a moverse lentamente. La señal empezó a flaquear. Suficiente para permitir el ingreso de un mensaje más. Un audio reenviado por otra de las personas consultadas. Costó bajarlo. "¿Vos creés que a mí me puede dar un ataque al corazón sin haber habido un tumulto en el box en el que estábamos? Te juro que no me pasó absolutamente nada. Desmentilo y al que te enfrente, enfrentalo. Estoy contando la posta", llegué a escuchar, inconfundible, la voz de Diego. Decía estar en Moscú. Hablaba sobre el partido contra Nigeria.
Era él, era del día.
De pura rabia, no lo usé como respuesta a todos los que habían escrito, preguntando o afirmando. De pura inconciencia lo mandé para mis redes sociales. “¿Sin editar?”, me preguntaron. “Subilo”, respondí, irresponsable (no había podido escuchar el audio completo).
El tren avanzó y la señal se quedó.
Al llegar a Moscú, tras un viaje eterno, la noticia ya era otra. Pero no la muerte de Diego.