Quiero que me desarmes hasta los huesos, que el deseo termine calcinandonos como consecuencia; ser dos cuerpos al borde del colapso, devorándonos hasta confundir dónde termina tu hambre y comienza la mía.
Soy una polilla atraída por tu fuego; ¡cuanto anhelo sucumbir a tus llamas, deshacerme entre tus lenguas ígneas hasta que no quede de mí más que el vestigio de un alma que alguna vez fue mía! Quisiera fundirme contigo, abolir la frontera entre tu existencia y la mía.