He escuchado a gente decir que soy un poco extraña, lo cual no me importa. También se creían que Shiro era mi pareja o algo, creo. —Se encoge de hombros, tranquila. — Nada de lo que preocuparse.
Ya hay muchos rumores persiguiéndome, como si no lo supieras. —Soltó una risita, acercándose para dejar un suave beso en su mejilla. — Eres un exagerado, ¿lo sabías?
—El viejo truco, de dar pena y risa, casi nunca fallaba—. Eres muy cruel, Naomi. ¿Qué hubiera pasado si llego a toparme con algún vecino? Los rumores te perseguirían.