Un adulto con escolta presidencial corrigiendo la conciencia de un niño.
Kast predica libertad, pero cuando un niño ejerció la suya —no darle la mano a quien no quiere— el Presidente le respondió con el dedo en alto, explicándole que estaba equivocado, que su madre lo estaba “usando”, que debía crecer distinto.
La libertad, al parecer, era solo para quienes piensan como él.
Neme deja en evidenecia la falta de coherencia del gobierno y de los congresistas de ultra derecha.
Rojo Edwards no puede hilar dos frases en defensa de la rebaja del impuesto corporativo.