the thought of a grim reaper never scared me very much. if someone offered to walk you home in the dark, wouldn't you accept? wouldn’t it be nice to have a hand to hold?
—Quisiera decir que no —confesó—. Pero huyendo no conseguiremos nada.
Se armó de valor y se dirigió a la estatua junto a Nemo, que fielmente lo acompañó.
Se puso en cuclillas para revisar la base sobre la que estaba el ángel, manteniéndose siempre a una distancia prudente.
Se para detrás de Kazumi y se asoma por encima de su hombro, husmeando la pantalla de su teléfono.
—¿Y bien? —pregunta con curiosidad.
A sus pies, Nemo aparece. Pasa a un lado de él y eriza su cola, poniéndose en guardia frente a lo que sea que esté ahí con ellos.
La nuca de Zhenya se erizó al poner un pie en el parque; sin embargo, no sabía qué era lo que le provocaba tanta inquietud por más que sus ojos danzaran de un extremo al otro.
Soltó la mano de Kazumi y caminó hacia adelante, en dirección a la fuente con la estatua del ángel.
—¿Adónde me llevas?
Aun así, nuevamente no puso resistencia y se dejó llevar por Kazumi. En el camino, Zhenya intentaba observar los alrededores con atención con la esperanza de captar detalles que hubieran pasado desapercibidos en la primera vuelta que dieron.
hecho, Padre les había señalado que se había detenido. Era una paradoja difícil de comprender para él.
—Al menos es una fortuna que no hayamos encontrado cádaveres o cosas así...
«Este niño...», pensó, dejándose arrastrar por el pavimento, resignado.
—Bien, un vistazo y es todo —concordó—. Grabaré tus palabras para que no lo olvides de nuevo —añadió en tono irónico.
La neblina hacía parecer que el tiempo no había avanzado desde que llegaron, y, de
ninguno se separara del otro, Zhenya lo sujetó por el borde de una de sus mangas.
—Hiroshi se va a enfurecer si se entera de esto... —Y la responsabilidad caería sobre sí mismo por ser el mayor.
—Geez, puedes ser un dolor de trasero, ¿sabes? —Y esta vez no se contuvo y pinchó su mejilla con el índice—. Oye, acordamos no alejarnos mucho de la casa...
Fue detrás de él porque no le quedaba otra alternativa y tampoco estaba dispuesto a dejarlo a su suerte. A modo de que
—O ambas —dijo, alzando dos dedos como en un signo de paz y chocándolos entre sí—. ¿Hay otro sitio que quieras explorar, Kazumi?
Era una lástima que la investigación no pareciera dar frutos, pero sin mucha información al respecto quizás era lo esperable.
—Nos hubieran advertido que usaramos protección, ¿no crees? —Se paró a un lado de Kazumi.
Apenas la brisa empujaba los columpios, estos se movían y sus cadenas rechinaban. Era desolador ver en tal abandono todos los juegos; nunca creyó que sería rato no oír los gritos y risas