Nunca salgas de casa sin antes pedirle a Dios que te guíe y te proteja. Y cuando regreses, no olvides agradecerle. No tienes idea de cuántas cosas Dios nos guarda y de cuántos peligros nos libra cada día.
Amigos oren mucho, pídanle a Dios que los cuide, hay personas que no siente envidia de las cosas materiales, sienten celos de tu aura, de tu personalidad, de la forma en que la que el universo te sonríe. Son cosas que el dinero no puede comprar.